En San Rafael existen más de 20 emprendimientos a base de totora


totora1Otavalo. La totora puede ser un nuevo elemento para la construcción de viviendas en el país. Así lo busca demostrar el arquitecto quiteño Óscar Jara con su proyecto de investigación. El estudio lo adelanta junto a un grupo de arquitectos ecuatorianos e investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid, España. A ellos se suma la Asociación Coraza Ñan.

El objetivo de este proyecto es recuperar la identidad y los saberes ancestrales, además de mejorar la producción de totora. La intención es incorporarla en la construcción con la finalidad de reemplazar las construcciones de hormigón por este material natural.

Hace dos semanas se realizó una socialización del tema con los miembros de la Asociación Coraza Ñan.

Expectativa. “Queremos recuperar las artes y oficios de la localidad para vincularlos a un entorno técnico de innovación”, asegura Jara. Estos trabajos de investigación con material de totora se desarrollan desde el año 2014, conjuntamente con los habitantes de este sector, quienes, en el 2016, ganaron el concurso de la XX Bienal Panamericana de Arquitectura de Quito, con el cubo de totora. Según la investigación se ha comprobado la resistencia del material natural junto a su tallo y tejido.

Técnicamente la totora resiste entre 7 y 10 mega pascales de esfuerzo a comprensión. Esta medida la ubica dentro de las resistencias promedio de elementos estructurales. El análisis sé lo hizo basándose en la normativa de caña guadua y madera. Actualmente Jara tiene una probeta de totora que pasó todos los análisis de laboratorio, superando las medidas previstas. “No se rompió, solo se deformó. Este artículo está hecho con un tejido mazorca que lo hicieron los artesanos de San Rafael”, explicó.
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Productos. Un tablero rígido con adherentes naturales con un 65 por ciento de totora, es otro de los artículos que ya se lo tiene analizado. Un tablero flexible (tipo triples) y uno de composición más homogénea con características ajustables a la necesidad y una teja son parte de los productos que se tienen fabricados. “También tenemos un tablero envuelto en papel de totora y su aglomerado que se asemeja al Gypsum”, explica Jara.

La construcción sostenible con totora como elemento, será posible en algunos años a nivel nacional. Este emprendimiento tiene a la parroquia San Rafael de la Laguna al sur de Otavalo, como gran laboratorio de innovación e investigación.

Para José Manuel Quimbo, vicealcalde de Otavalo, la utilización de materiales amigables con el ambiente, como este vegetal, permitirá mejorar la imagen de las construcciones.

“La totora, aparte de ser un recurso para realizar artesanías, ayuda en el proceso de purificar el agua de nuestros lagos; debemos seguir apoyando estos proyectos de investigación que beneficiarán a nuestro cantón”, dijo.

Emprendimientos. Actualmente en Otavalo, cerca de 3 mil familias dependen del cultivo de esta planta y de las artesanías que de ella se obtienen. Llaveros, sillas, tapetes, esteras, redes, balsas, floreros, cobertizos y techos son entre otros, los artículos y accesorios que se hacen con esta fibra natural.

Naturaleza. Científicamente la totora es una planta herbácea perenne acuática llamada Schoenoplectuscalifornicus. La otra variedad de este vegetal es la Typha.

De acuerdo a los estudios, la totora pertenece a la familia de las Cyperaceae. En el caso de Imbabura existen los dos tipos; en la laguna de Yahuarcocha al norte de Ibarra, predomina la Typha. Mientras en el Lago San Pablo se encuentra la californicus.

Sus tallos miden entre uno y tres metros según la variedad. A escala nacional, la laguna de Colta en Riobamba y en el parque nacional el Cajas en Cuenca, son los referentes de la totora. En el plano internacional Bolivia y Perú son los países donde esta planta es parte de la identidad de los pueblos andinos. De acuerdo a Jara ahí ya tiene usos en la construcción de techos y en las casas flotantes que existen en el lago Titicaca. Ahí también, la totora es usada en el diseño de embarcaciones, tendencia que también se la conoce en Ecuador.

A escala nacional. Pero los imbabureños no son los únicos en aprovecharse de las bondades de este material; muchas comunidades de Cotopaxi y Chimborazo la utilizan para elaborar accesorios que le sirven para su vida cotidiana. La utilización de la totora data desde la época prehispánica, donde se la empleaba como camas y manteles para poner alimentos. Estos mismos productos fueron parte de los rituales que se realizaban como tributo durante el Imperio Inca. Así lo demuestran los textos históricos sobre este vegetal.

De acuerdo a la exigencia que se quiera tener, la totora pasa por un proceso de cosecha, secado y tinturado (ocasional), para posteriormente transformarse en llaveros, esteras, individuales, entre otros artículos.