En San Luis de Otavalo los rituales ancestrales se mantienen vivos

Otavalo. La vertiente natural Killupukyu (vertiente amarilla) fue el epicentro de la jornada de saberes: prácticas de salud ancestral, interculturalidad y espiritualidad andina.

El escenario ubicado entre los límites de Otavalo-Cotacachi, recibió a unas 150 personas que acudieron al llamado, que hizo el área de Educación y Cultura de la Pastoral Indígena San Luis.

Descripción.“Es una jornada donde utilizamos las cuatro técnicas andinas como son la fangoterapia, hidroterapia, eoloterapia y fuegoterapia. Con este ritual energizamos el cuerpo de la personas”, explica Alfonso Cachimuel, quien estuvo al frente de la coordinación.

La medicina andina basa sus métodos de sanación en la diferencia de las energías, pues existen tres tipos que son: Janan Pacha (energía cósmica), Kai Pacha (vibración de la Pachamama), Ucu Pacha (minerales de la tierra). Estas energías son polaridades y fuerzas del cielo, de la naturaleza y del intramundo.

Sentir. “Para mí es una comunión muy especial con la naturaleza. He podido sentir y experimentar este tipo de sanación internamente y espiritualmente”, comentó Mishell Andran-go, una de las asistentes al ritual.

Recorrido. El ritual inició con la fangoterapia, Lorena Torres, otras de las asistentes fue atendida por el yachaks Ignacio Muenala, quien utilizó la técnica milenaria, que tiene una serie de propiedades curativas.

Los minerales que componen el barro son un bálsamo para la piel de acuerdo a la explicación de los yachaks. Tras este proceso que dura entre 5 y 10 minutos se llega a la hidroterapia.

Más. La segunda fase de la curación estuvo a cargo de Rosa y Elena Andrango, quienes bañaban en la vertiente a los asistentes.

Con un ritual similar al Tumarina (agua con flores) las dos mujeres seguían con el baño. Luego de u-nos minutos las participantes experimentaban lo que era la eoloterapia y fuegoterapia, que estaban a cargo de los yachaks Rafael Gualapuro y José Campo.

Rafael Gualapuro fue el encargado de efectuar la eoloterapia. En la gráfica, Tzaywa Vinueza fue una de las beneficiadas de este saber.
Lorena Torres durante el ritual de fuegoterapia que estuvo a cargo de José Campo Maldonado.
Sabine Simbaña, estudiante de la UTN, es atendida por el yachak Ignacio Muenala, quien sabe de los beneficios de la fangoterapia.