En Otavalo y Antonio Ante las parteras cuentan con certificaciones

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Otavalo.- Alfonso Burga es una de las 38 personas que ayer recibieron la certificación como parteras. En su caso, la distinción es de partero y sobador. “Llevo 30 años trabajando en este aspecto. Esta certificación que nos hacen es de mucha importancia, pues nos da ese respaldo para seguir laborando”, comenta el hombre de 51 años.

 

Programa. La Fábrica Imbabura, fue el escenario para realizar la entrega de los certificados de parte de la Coordinación Zonal y Distrito de Salud.

Por mucho tiempo la práctica medicinal indígena, especialmente relacionada al Yachak (curandero), fue considerada peyorativa y producto de la superstición. No obstante, luego de un proceso de lucha emprendido por los pueblos indígenas se logró que en 1998 dicha actividad sea reconocida en la Constitución Política del Estado.

Bajo esa óptica Otavalo se convirtió en un referente no solo de Imbabura sino del país en este tipo de medicina alternativa. “Aquí iniciamos el proceso de medicina ancestral y nuestras tradiciones, así como la salud intercultural”, destacó Gonzalo Jaramillo, coordinador zonal de Salud.

Prioridades. El objetivo es recuperar y revalorizar los conocimientos ancestrales de las parteras y vincularlas a la atención formal que se oferta en los hospitales públicos. Los conocimientos de la medicina ancestral han sido transmitidos de generación en generación. Enrique Cachiguango afirma ser un “caminante de esta medicina” y recuerda que todo lo aprendió de sus antepasados.

“Mi abuelo, mi madre y mi padre conocían esta medicina, yo me crié con estos conocimientos; es más, yo nací en la casa con una partera”, comenta Cachiguango.

Igual es el sentir de Rosa Elena Santillán, presidenta de la Asociación de Parteras de Otavalo, quien destacó el apoyo que han recibido desde el Gobierno central para mantener esta tradición. La medicina ancestral tradicional andina es todo un sistema de salud que se ha mantenido vivo gracias al esfuerzo y defensa de los pueblos indígenas a través de los siglos. Con estas certificaciones se espera consolidar este proceso intercultural en Imbabura.