En Otavalo trabajan para mitigar la xenofobia a través del arte

Con el firme objetivo de empoderar a niños, jóvenes y adultos, el Colectivo Niño de Cristal en Otavaloha dejado sus huellas en algunas generaciones, ahora con el nuevo propósito se trata de generar conciencia y eliminar prejuicios de migrantes, en especial de personas de nacionalidad venezolana y colombiana.

Jorge Vergara, director del Colectivo Niño de Cristal manifestó que desde sus inicios se ha enfocado al arte como una salida de expresión para niños, jóvenes y adultos, por lo que hasta el momento siguen trabajando con ese enfoque.

El colectivo independiente hace que en cada obra y trabajo realizado, las personas que forman parte del mismo se sientan empoderadas y apropiadas de los diferentes espacios, de igual forma la gestión cultural también ha realizado actividades sociales en función a la pandemia, ya que se han encontrado repartiendo kits de alimentos en diferentes zonas.

Alrededor de 25 a 30 integrantes de diferentes edades se reúnen las tardes de los días martes y jueves para revivir obras clásicas y de reconocimiento internacional, de igual forma, se proyectan a nuevas propuestas con obras nacionales y adaptaciones actuales.

Jorge Vergara indicó que la pandemia ha afectado bastante al desarrollo pleno de las actividades como colectivo, empeorando la crisis de gestión cultural artística que ha estado presente por años; sin embargo, con adaptaciones y requerimientos que ahora son fundamentales han podido mantenerse de pie, manifestó.

Entre los integrantes de este colectivo se encuentra Ericka Chugá quien indicó que se encuentran trabajando en dos nuevas obras llamadas ‘Sury’ y ‘Los pecados de Doña Clara’, en las cuales ponen todo su esfuerzo, carisma, dedicación y talento para que la ciudadanía disfrute de las creaciones artísticas.

Se mencionó que entre las personas que forman parte de Niño de Cristal se encuentran jóvenes llegados de Venezuela y Colombia, los cuales se han integrado de buena manera al grupo y han tenido un gran desempeño.

Winderly Gómez, una joven de nacionalidad venezolana que ha formado parte de este colectivo por algunos meses, indicó que su motivo para entrar a Niño de Cristal fue porque tenía muchos problemas y ahora con el teatro ha encontrado un refugio y buenas amistades.

A través del teatro buscan incluir a todas las personas para enriquecer el arte otavaleño dotándolo de una variedad de culturas y expresiones distintas, de esta manera, también buscan mitigar la xenofobia y los prejuicios que se han marcado para personas de diferente nacionalidad, en especial hacia personas venezolanas y colombianas.