En los conflictos de Afganistán, también ‘guerrea’ un carchense

Ibarra. Brayan Insuasti fue un niño muy educado, dedicado a sus estudios y amante del fútbol que nació en San Vicente de Pusir. Como cualquier infante del sector rural, siempre soñó con llegar muy lejos, con tener una profesión y enorgullecer a su madre, pero no imaginaba, aún, que un viaje le cambiaría la vida.

Cuando terminó la primaria, su padre, radicado en España, le propuso vivir con él, en ese entonces tenía tenía 12 años y necesitó 24 meses para decidirse a emigrar a Europa.

“No fue una decisión fácil, porque tengo dos hermanos menores. Fue un poco complicado los primeros meses en España porque nunca había convivido con mi padre”, dijo Brayan por medio de Whatsapp.

Historia. El carchense cuenta que estudió en Má-laga, hasta que cumplió 18 años, y luego de un mes, ya estaba en las filas del Ejército Español.

“Desde pequeño siempre quise ser militar o policía. En la actualidad tengo 28 años y llevo 10 en el Ejército, los siete primeros años estuve en una unidad de artillería antiaérea, que se puede calificar como convencional, en donde los cometidos son la defensa del espacio aéreo en instalaciones importantes, como bases, aeropuertos, depósitos, entre otros”, manifestó el militar.

Brayan comentó que llegó un momento en que necesitaba más y siempre deseó estar en una unidad de operaciones especiales.

“Dos compañeros me hablaron del curso que había que realizar para acceder, pero el año que quise presentar la solicitud, tuve una lesión de hombro que me impidió entrar. Estuve tres años recuperándome y cuando volví a estar a pleno rendimiento, solicité las pruebas de acceso al curso de operaciones especiales”, aseguró.

El joven relató, que para el ingreso al curso, debió pasar por dos semanas de pruebas sin descanso.

“Una vez cumplida la preparación en natación, topografía, saltos de decisión, marchas a pie, carreras de desnivel, entre otros, empieza el curso en sí, que tiene una duración de nueve meses, dividido en un periodo de cinco meses de curso básico y cuatro meses de curso avanzado, dentro de los cuales había fases de supervivencia, agua y paracaidismo, además de entrenamientos específicos de adaptación para equipos de operaciones especiales.

Experiencia. “Una vez terminado el curso asignan las plazas en los distintos Grupos de Operaciones Especiales (GOE), y cada uno tiene distintos equipos de reducido número de personas, en donde cada uno tiene un cometido específico, mi puesto es el de “breaching”, o aperturas, que consiste en librar obstáculos que impiden la entrada del equipo a una vivienda o instalación, sea puertas, ventanas o muros, mediante medios mecánicos o explosivos” señaló Brayan, asegurando que el entrenamiento es a diario para mantener la capacidad al máximo nivel posible y conseguir la cohesión del equipo.

“He estado desplegado en Túnez y esta es mi segunda misión en Afganistán”, comentó muy alegre.

Su infancia. Como un niño tranquilo, buen amigo y deportista, recuerda Jimmy Grijalva a Brayan Insuasti. Los partidos de fútbol y juegos de pequeños marcaron la vida de ambos, quienes empezaron siendo compañeros a los cinco años en el Jardín de Infan-tes Luis Clemente de la Vega y luego en la primaria Juan Salinas, en San Vicente de Pusir.

Jimmy es miembro de la Policía Nacional y mantiene siempre el contacto con su amigo, a quién admira y respeta por su alto grado de responsabilidad, humildad y superación.

Su vida, dentro de la misión en Afganistán en bastante compleja, sin embargo cada día se siente más orgulloso de lo que hace.
Jimmy Grijalva (primero desde la izq.), recuerda cuando Brayan (cuarto desde la izq.), fue su compañero en el Jardín de Infantes.