En Ibarra los fieles expresaron adoración a Jesús

Ibarra. ‘Crucifíquenlo, azótenlo’, fueron los gritos en contra de Jesús que se escucharon ayer durante el tradicional viacrucis en Caranqui.

Los fieles recordaron la muerte de Jesús en las 14 estaciones, empezando cuando el hijo de María, según la historia, fue condenado a muerte.

Los vecinos de esa parroquia representaron a cada personaje de la época: soldados romanos, verdugos y sumos sacerdotes. De esta forma, Ejido de Caranqui se transformó en el pueblo de Israel.

Durante el recorrido el fundador del Cristianismo en Nazaret recibió maltrato, fue castigado y obligado a cargar una pesada cruz.

Mateo del Niño Jesús, así se hace llamar al ser miembro de la comunidad Madre Virgen de la Cascada, llevó la cruz procesional.

Comentó que esta actividad le recuerda el “inmenso amor que tuvo Dios con toda la humanidad”. Explicó que lastimosamente el ser humano ha inventado tantas “maneras de distracciones que muchos corazones ya se han olvidado el amor que tiene Dios en cada uno de nosotros”, dijo Mateo.

Creencias. Con un fondo musical y a través de una narración los fieles caminaron también hasta el estadio de Caranqui, donde Jesús fue condenado a muerte.

Niños, jóvenes y adultos mayores participaron en este tradicional recorrido de Caranqui. Lucía Bernardo es de Carchi y cada año, aseguró que participa en la procesión junto a su familia. “Para mí es algo muy espeluznante porque siento el dolor vivo de Jesucristo”, contó Lucía.

Mencionó también que es importante que todos recuerden lo que Jesús hizo por la humanidad, “soy una mujer muy creyente porque siento que Dios no me abandona, por eso yo respondo con esto, siendo parte del viacrucis cada año”. Para ella, oriunda del Carchi pero radicada ya en Ibarra, la ciudadanía debe seguir los mismo pasos del Señor, “yo creo que todos tenemos que ser humildes de corazón y enseñar a nuestros hijos los valores de Dios”, dijo.

Los seguidores y acompañantes de Jesucristo también fueron maltratados por los romanos en la calle Princesa Paccha, Caranqui.
Un grupo de mujeres con vestimenta de la época participaron en la escenificación que duró más de dos horas.