En el Valle del Chota hay riqueza, pero falta apoyo

apoyoEl Valle del Chota, región ecuatoriana situada en la cuenca del río del mismo nombre, alberga aproximadamente a 25 mil habitantes cuya gran característica es el carisma de su gente. Las comunidades que conforman esta región tienen grandes necesidades que no han sido atendidas y que esperan solución. Así también la iniciativa de los moradores de estas comunidades ha impulsado grandes proyectos para su desarrollo.

FUNDECRUZ, una ayuda para piquiucho. En Piquiucho (Carchi) también un exjugador de fútbol, Ulises de la Cruz, edificó su fundación. FundeCruz y ayudó con el adoquinado de Piquicho, comentan los moradores del lugar.
Un Subcentro Médico funciona en una de las alas del edificio. Los funcionarios del Ministerio de Salud atienden a los moradores de Piquiucho y realizan actividades con ellos.
Nelson Grijalva, médico del subcentro de Piquiucho, indicó que ellos atienden en consulta externa.
“En caso de necesitar atención de emergencia se les lleva al hospital de San Gabriel”, indicó. De lunes a viernes el médico y una enfermera atienden la salud de los habitantes del sector. El dentista atiende los jueves y viernes.

FUNDACIÓN CERRADA en el juncal. Segundo Mosquera, morador de El Juncal, con tristeza contemplaba el edificio en el que funcionaba la Fundación Agustín Delgado.
“La fundación nos ayudó mucho. Hace poco se cerró el subcentro de salud y nos quedamos ya sin atención. Las canchas donde entrenaban los futbolistas está llena de mala hierba y están descuidas. La gente está muy dolida por el cierre del dispensario médico”, manifestó Don Segundo.
Félix Rodríguez, uno de los trabajadores de Delgado, indicó que el exjugador de fútbol está buscando la manera de reabrir el dispensario médico que beneficiaba no solo a los moradores de El Juncal sino a otros habitantes del Valle.
“Por medio de un convenio el Ministerio de Salud Pública colaboraba con dos enfermeras, un médico y medicación a Agustín Delgado, quien aportaba con la infraestructura para ubicar el centro de atención médica”, explicó Rodríguez.
El dispensario médico abrió sus puertas hasta el 31 de enero, en la actualidad el edificio tiene un aspecto deteriorado.

ESPACIO CULTURAL. Con el objetivo de desarrollar espacios de sano esparcimiento, el Centro Cultural Comunitario “El Juncal”, abre sus puertas de lunes a viernes con diferentes actividades.
Javier Méndez, administrador del centro, indicó que en este espacio se dan talleres de capacitación profesional, artesanía, danza y música.
“Una de las actividades más frecuentes que se viene realizando en el centro es el fortalecimiento organizacional de varias asociaciones comunitarias”, explicó.

opoyo1Turismo comunitario. El esfuerzo para buscar la manera de empujar a su gente hacia un futuro próspero, ha hecho que los habitantes de El Juncal se dediquen a diferentes actividades económicas.
El turismo comunitario que realizan 15 mujeres de la zona, nació como una forma de promover una entrada económica con los visitantes. “Tenemos una zona de potencial turístico y teníamos que aprovecharla”, enfatizó, Olga Palacios, una de las promotoras de esta iniciativa.
El hospedaje incluye comida y un día dentro de la vida de una de las familias afroecuatorianas, “es otra clase de turismo el que ofrecemos y así los turistas aportan a fortalecer la organización”, indicó Olga. El paquete incluye un recorrido comunitario y tiene un costo de 25 dólares por persona.

A la espera de mejoras Carpuela, otra comunidad del Valle, sufre la falta de un espacio recreacional para sus moradores. Esta comunidad de cerca de 3 mil habitantes no cuenta con un parque. Sin embargo esta no es la única necesidad de la comuna.
!Juan Santacruz, presidente del cabildo de Carpuela, destacó que con el Centro de Alto Rendimiento que el Ministerio del Deporte ubico en la comunidad, el único beneficio ha sido que los jóvenes deportistas pueden entrenar. “Alrededor de 60 deportistas hacen uso del centro de alto rendimiento. Pero esta entidad no ha sido fuente de trabajo para la gente de la comunidad”, dijo.
Las calles de esta comunidad son de tierra, tan solo dos han sido adoquinadas.
“Necesitamos el adoquinado en todo el pueblo ya que salimos a la calle y nos llenamos de polvo. La calle principal y la mitad de otras dos calles están adoquinadas, ojalá pudieran completar la obra”, manifestó, Ivonne Lara, moradora de Carpuela.
Estas son solo algunas de las necesidades de estos pueblos que componen la cuenca del valle del Chota. La gente que lo habita son la mayor riqueza del mismo.