En el reconocido cementerio de Tulcán ya no hay espacio para más difuntos

Tulcán. El terremoto de 1923 afectó lo que en ese entonces era el cementerio de Tulcán, ubicado en la Loma de Santiago, hoy sector de la escuela Isaac Acosta.

El suceso obligó a cambiar el camposanto a lo que actualmente se conoce como cementerio José María Azael Franco.

Alex Argoti, administrador del camposanto refiere que según datos históricos, de 1923 a 1933, el primer bloque se saturó por lo que se tuvo que exhumar e iniciar el primer parque de las figuras de ciprés.

Saturado. Desde ese entonces y hasta 1983 el cementerio cumplió su vida útil.

Posteriormente se construyeron bloques hacia la parte occidental, pero el espacio no da para más. Hoy solo hay siete nichos disponibles que se mantienen de exhumaciones diarias. “Hay 17 mil nichos; 16.500 usados y 500 libres que pertenecen a asociaciones, grupos y gremios de los cuales no se puede disponer”, cita el funcionario.

Con un promedio de un fallecido diario, las exhumaciones se deben realizar todos los días para mantener al menos siete nichos habilitados. De hecho, ayer se exhumaban tres cuerpos para abrir espacio en dos nichos que iban a ser utilizados en la tarde. El camposanto prácticamente ya no tiene espacio para recibir más fallecidos. De presentarse alguna situación que demande más nichos habría un grave problema por la falta de espacio.

Nuevo cementerio. Hay 170 exhumaciones en lista correspondientes a fallecidos de la década del 50 y cuyos familiares ya no se acercan. Pero no en todos los casos se exhuman porque hay quienes tras la notificación cancelan los pagos y siguen arrendando el espacio. La proyección del cementerio, según su administrador, es quedar únicamente como atractivo turístico. En un par de años, el sepelio tendrá necesariamente que hacerse en un nuevo lugar. Una de las alternativas sería adquirir una finca en el lado occidental y dar inicio a un nuevo camposanto con el mismo estilo del actual.

Cobrar. Por otra parte, ser un atractivo turístico con auténtico potencial, demanda de recursos que actualmente el camposanto no genera. Esa es otra de las situaciones que aquejan al camposanto. Los pagos por arriendo de nichos son insuficientes comparado a lo que se gasta en mantenimiento. El camposanto genera 100 mil dólares al año de arriendos, pero su mantenimiento diario importa cerca de 2 000 dólares, por lo que se requiere buscar alternativas que lo hagan autosustentable.

Además de analizar el incremento de arriendos, también se contempla el cobro por ingreso, exclusivamente a turistas.

Anualmente el camposanto tiene un presupuesto de 10 mil dólares aproximadamente, gran parte de lo cual se utiliza para adecentamiento cada 2 de Noviembre. También hace falta una fosa común.