En el HSVP mueren dos personas al mes por problemas cardiovasculares

Ibarra. En Ecuador, en 2017 ocurrieron 4 700 muertes por enfermedades cardiovasculares. En el mundo, este padecimiento es la principal causa de fallecimientos.

En su informe de 2012, la Organización Mundial de la Salud, OMS, precisó que de los 17 millones de decesos ocurridos por dolencias cardiovasculares, 7 millones de personas murieron por isquemias en el corazón y otros 6,7 millones por derrames cerebrales. Hasta el año 2030 se estima que casi 23,6 millones de personas morirán por alguna enfermedad cardiovascular.

En el Hospital San Vicente de Paúl en el primer semestre de 2018 se realizaron 780 electrocardiogramas, mientras que los pacientes atendidos en consulta externa, hospitalización y emergencia fueron 3 375 por casos cardiovasculares.

Prevención. El cardiólogo del Hospital San Vicente de Paúl, Álvaro Gudiño, informó que la hipertensión arterial y la obesidad están asociadas directamente con las causas de mortalidad, pues si no son tratadas a tiempo pueden llevar a un estadío final como la insuficiencia cardiaca, en la que, en la mayoría de casos, el trasplante es la única opción terapéutica.

La atención primaria en salud es preponderante, pues se captará a todos los pacientes en riesgo de una enfermedad más grave. Por ejemplo, la prevención se lleva a la práctica con exámenes básicos, de sangre, electrocardiogramas, exámenes de rutina y, sobre todo, educando a las personas sobre mejores hábitos de vida.

La alimentación es fundamental. “Es un factor importante porque la mala alimentación, asociada a la comida rápida, a las grasas saturadas conllevan al desarrollo de esta enfermedad”, precisa el cardiólogo.

La muerte súbita es otra de las consecuencias por enfermedades cardiovasculares, como fue el caso de una joven profesional de 41 años que murió mientras dormía. Sufrió un infarto fulminante, una de las causas fue la obesidad que padecía. La recomendación es iniciar, desde los 30 años de edad, con exámenes de tamizajes, más aún cuando existe una carga hereditaria importante de eventos coronarios agudos.

El dolor de pecho es uno de los principales síntomas de un padecimiento coronario agudo, aunque a veces la enfermedad no avisa.

“El dolor es la principal manifestación, puede ser la primera y la única, también puede manifestarse con cansancio”. Los dolores, en ocasiones no pueden ser agudos, pero si la persona no recibe el tratamiento adecuado, puede agravarse.

El electrocardiograma y ecocardiograma son importantes, pero no pueden evidenciar un tamizaje en los pacientes con riesgo.

La actividad física, de 30 a 45 minutos por día, modificar los hábitos de dieta y bajar el consumo de sal, ayudan a prevenir el riesgo de una enfermedad cardiovascular.