En el cielo no hay gemas

Dice un proverbio Zen: “Buscando la luna en el cielo, muchos dejan caer la joya que tienen en la mano”.
La ambición por ver arriba, mucho más arriba, extravía tus ojos como pájaros víctimas de ceguera.
Solo añora lo que le falta, quien no disfruta de lo que tiene. Aprovecha lo que ya está a tu alcance, frente a tus propias narices y no sueñes  inútilmente.
El espejismo de ver lejos, es más como una droga que alucina con lo irreal. Permanece sobrio y no ebrio de imaginación.

El tesoro siempre está más cerca de lo que eres antes que, de lo que crees.

Mientras tú miras a lo lejos, no alcanzas a ver lo que tienes cerca.  La vanidad siempre está tan lejos, con el ego henchido al cielo; en tanto que la humildad no la encuentras porque está muy cerca, tan cerca como cuando pones una mano a medio centímetro de tus ojos, está ahí, pero no la puedes ver y crees, lo peor de todo, es que crees que te ciega.

El tesoro interior está tan cerca que te lo pierdes y sueñas en alcanzar lo difícil, lo supuestamente grande.
La vida es simple y en lo sencillo resuelves lo complejo y no al revés. Deja de solo apreciar el brillo de las estrellas en la distancia, que muchas de ellas ya han muerto hace miles de años y lo que hoy ves es solo su reflejo.

Aprovecha la joya de existencia que te ha sido dada, la tienes en la mano, pero tu mendigas en busca de un tesoro imaginario.   

Nelson Villacís
nelsonvillacis@hotmail.com