En Carchi reclaman por miles de desaparecidos

Tulcán. Nancy Guachalá dejó de ver a su hermano Luis hace 15 años. Él estaba en el hospital Julio Endara en Quito, pero un día solo desapareció. Lilia Acosta, madre de Joshua Salinas de 8 años de edad, no sabe de su hijo desde el pasado 14 de febrero cuando el padre del menor se lo llevó y nadie conoce su paradero. María Fernanda Guerrero desapareció hace 10 años. Su esposo sería sospechoso del caso.

Familiares. “Vivimos como muertos en vida, en un luto eterno, con una herida abierta”, dice María de Lourdes Mejía, madre de María Fernanda, y vocera de la Fundación Desendor que agrupan a familiares de desaparecidos, muertes violentas, femicidios, y secuestros del Ecuador.

Todos llegaron hasta el puente internacional de Rumichaca pensando que quizá por esa frontera cruzaron sus familiares y ayer los reclamaron de vuelta. Colocaron zapatos en el paso internacional, esperando un día verlos retornar, de ser posible, vivos.

Mesa de víctimas. Tras un emotivo encuentro en la frontera, los familiares unieron sus voces para reclamar justicia. Quieren a sus familiares vivos y de regreso. Portando sus fotografías cruzaron hacia Colombia para ser parte de la instalación de una mesa de víctimas donde se sumen recursos y acciones en favor de hallar a sus seres queridos.

4 000 desaparecidos. La representante de Desendor sostiene que a escala nacional, en Ecuador hay más de 4 000 desaparecidos. La falta de recursos económicos, logísticos, personal y capacitación son para Mejía las razones por las cuales los casos no avanzan y se van quedando en el olvido. Ayer los familiares ecuatorianos esperaron en el puente internacional a colombianos que atraviesan la misma situación, que comparten la misma angustia y el mismo clamor de justicia. Edgar Insandará, secretario del Gobierno de Nariño señala que en Colombia son más de 500 mil víctimas del conflicto armado, entre los que hay cerca de 200 casos solo en Nariño y otros 600 sin esclarecer, muchos de ellos policías y militares. Además por la condición fronteriza se mantiene en una coordinación constante para alertar casos de trata o personas desaparecidas.