En Brasil la justicia revive (I)

alberto molinaEs alentador visitar Brasil y admirar a ese gigante de Latinoamérica, no sólo por sus logros a nivel mundial, sino por el fortalecimiento de sus instituciones, entre ellas -quizá la más importante- la Función Judicial y su cabeza, el Supremo Tribunal Federal (STF), lo que equivale en nuestro país, la Corte Nacional de Justicia.

El escándalo conocido como “mesalao”, estalla en el 2005, cuando un diputado gobiernista, Roberto Jefferson, presidente del Partido  de los Trabajadores (PT), al cual pertenece Lula, por disputas internas denunció a José Dirceu de Oliveira e Silva; en aquel entonces, era el todo poderoso Ministro de la Presidencia del gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva. Dirceu manejaba una organización mafiosa que compraba votos de parlamentarios mediante pagos mensuales (de ahí el nombre de mensalao), para de esa forma no sólo  garantizar la mayoría parlamentaria para aprobar proyectos de interés del Gobierno de Lula, sino ir construyendo la base de un plan para perpetuarse en el poder. La denuncia obligó a que el parlamento nombre una comisión que investigue el presunto delito. La investigación tuvo sus frutos, se estableció que existía  una compleja red de corrupción  que involucraba a las más altas figuras políticas del Gobierno de Lula y de su partido. La primera manifestación de Lula fue la de decir que nunca supo nada, que había sido engañado por sus colaboradores más inmediatos y que, por ende, pedía perdón al pueblo brasileño. El Ministerio Público Federal recogió toda la información producida por la Comisión Parlamentaria, además de su propia investigación, llegó a la conclusión de que había pruebas contundentes en contra de Dirceu y su pandilla, de esa forma presentó la denuncia al STF que la aceptó.  Lo que Lula nunca quiso creer es que el caso pasaría a la Justicia, para el común de los ciudadanos ésta siempre estuvo al servicio de los poderosos y de los gobiernos que con descaro metían la mano en la justicia para manipularla a su antojo, seguramente el caso del “mensalao”, quedaría en la impunidad. Sin embargo, contra todos los pronósticos, después de 7 años, el proceso de juzgamiento público se hace realidad. La próxima semana continuaremos con este importante tema. 

 

Coronel (r) Alberto Molina Flores
albertomolina46@yahoo.es