Emoción en juegos escolares

escuelaJosé Luis García de la escuela Unidad Educativa Saransig de Otavalo es una de las figuras que dejó el mini atletismo de los Juegos Escolares de la Revolución.

El deportista de 11 años junto a su equipo de la escuela lideran la nueva camada de deportista que se forjan en la provincia. Pero José Luis no es el único. Ayer cerca de 200 estudiantes de los distritos de Otavalo y Antonio Ante se hicieron presentes en la pista del estadio Olímpico de Ibarra. Hoy culmina esta disciplina con la participación de los planteles de Ibarra y Atuntaqui. No fue la tradicional competencia de resistencia y velocidad en el atletismo, sino de destreza, resistencia y fuerza. Fue una mañana deportiva donde todos los participantes festejaron. “Qué bonito este escenario, estoy contento de competir aquí en Ibarra, vamos a ganar”, decía Apawki Guandinango de la escuela Eloy Proaño de la parroquia de Quiroga en Cotacachi. Las palabras del estudiante fueron atinadas. Su escuela ganó la modalidad de salto sin impulso a nivel femenino. El equipo cotacacheño superó con un registro de 9.75 metros a las escuela Jacinto Collahuazo y Saransig de Otavalo con 9 metros quienes terminaron en el segundo lugar. El tercer puesto lo completó la Unidad Educativa Yachay con 8.45. “Estos juegos son más de recreación que masificación. Aquí están los mejores deportistas de los distritos educativos, en este caso de Otavalo, Cotacachi y Urcuquí”, comenta Arnulfo Palacios, coordinador Distrito 10D02. En esta modalidad, salto sin impulso a nivel varones, la Saransig, se llevó el primer lugar con un registro de 9.10 metros, seguido por la Unidad Educativa Santísimo Sacramento de Cotacachi. El tercer lugar quedó en poder de los estudiantes de Yachay de Urcuquí con 8.96 metros. “Son juegos distintos a los que habitualmente se realizan. Recuerdo que antes en el atletismo era pura velocidad, salto y resistencia, creo que estos son mejores pues los niños demuestran sus cualidades”, explica Mariana Ramos, madre de familia mientras veía la prueba de salto cruzado. Esta prueba es una combinación de destreza con el juego tradicional de rayuela. Acá los estudiantes tienen que realizar seis saltos en el menos tiempo posible dentro de una pista de tres por tres. Pero no fue la única prueba novedosa. El eslalon fue otra de las pruebas que copó el interés de los menores. En esta modalidad se combinó la velocidad, salto, habilidades y resistencia. Los estudiantes debían cumplir una serie de pruebas en un circuito de 20 metros.