Emergencia sanitaria por planta de tratamiento en San Pablo

Otavalo. Un fétido olor se percibe en el punto de descarga de la planta de tratamiento de aguas residuales que se encuentra entre Araque y Huaycopungo, una de las más grande que se encuentran en los alrededores del Lago San Pablo. Para quienes transitan por este lugar y residen en Araque, esto se ha convertido es una ‘emergencia sanitaria’ que afecta a uno de los lagos más importantes del cantón desde hace más de un mes y ninguna autoridad ha hecho algo para dar una solución definitiva.

Preocupación. El concejal Marco Torres, miembro de la comisión de planificación del concejo municipal, dio la voz de alerta la semana pasada. El edil aseguró que la mencionada planta de tratamiento no cumple con su función puesto que no hay un debido mantenimiento de las instalaciones.

Al llegar al sitio nos encontramos con una preocupante realidad.

El cuarto de máquinas está inundado. Los cables de energía eléctrica, rotos y desconectados desde el poste que se encuentra en este lugar. Todo el complejo se encuentra bajo unos 30 centímetros de agua; los “lechuguines”, plantas acuáticas que se usan para la depuración de las aguas residuales, flotan por las orillas del espejo de agua que se ha formado en estas instalaciones.

En el punto de descarga ubicado en una acequia que proviene de la vertiente el Quinde, a pocos metros de la planta de tratamiento, las cristalinas aguas se mezclan con el agua turbia que emanan de la planta de tratamiento. “El olor es insoportable a ciertas horas del día”, asegura Carlos Lanchimba, habitante de una comunidad cercana.

Problema. Torres aseguro que este problema se presenta en las plantas de tratamiento de las parroquias San Pablo, San Rafael y González Suárez y forman parte de las 11 plantas que se construyeron en la administración municipal anterior y que, según Torres, en esta administración municipal no han recibido un correcto mantenimiento.

Intentamos dialogar con el gerente de la Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Otavalo, Emapao, pero se encontraba de vacaciones y, según nos informaron, nadie más puede dar este tipo de información en la empresa.

En la parroquia. Para Amadeo Casco, presidente del GAD parroquial de San Pablo, la noticia le tomó por sorpresa. Casco aseguró desconocer este problema que lleva más de un mes. “No me han informado de esta situación. La población debe ser la primera en dar a conocer a las autoridades para que nosotros podamos dar solución al problema”. El presidente del GAD afirmó que realizará las gestiones para dar solución a este problema ambiental.

Totalmente colapsada se observa la planta de tratamiento ubicada entre Araque y Huaycopungo.
En la foto se observa como las aguas residuales se descargan directamente a la vertiente que es afluente del lago San Pablo.