Emelec le dio a Macará una cuchara de su propia medicina

Guayaquil (API) – En un torneo local repleto de taras, el partido entre Emelec y Macará aporta algo de esperanza. Choque bien encarado, estadio lleno, ambiente de definición y dos estilos que se contrapusieron en el campo. Tarde animada.

Emelec arrancó mejor. Cómodo e impulsado por la multitud que copó la grada, el equipo de Soso supo someter al Macará de Vélez, que gastó mucho de sus recursos y baterías en mantener el orden defensivo a partir de tres cuartos de cancha.

Los centrales Manchot y Corozo tuvieron notas altas en el primer tiempo. Imponiéndose en el centro de la zaga, los dos zagueros propuestos por Paúl Vélez conjugaron una sociedad que evitó que Angulo y Orejuela los evadan con su potencia.

La víspera del receso se vivió con gran intensidad. Emelec posicionó a López Pissano mucho más cerca del cuarteto defensivo ambateño y se dio un festín lanzando pelotas cruzadas para que sus extremos se activen en función ofensiva. Todo se dinamizó.

La segunda mitad fue más generosa. Ingresó Matamoros en filas eléctricas y aportó dominio de balón en zona de gestación. Todo fue más fácil, Soso construyó su aduana en la mitad del campo y logró que Macará se aplaste contra su portería.

Justo a la hora de partido empezó el concierto del Cuco. Instinto goleador a pleno de Brayan Angulo para convertir tras asistencias de López Pissano y Matamoros y poner a Emelec 2 a 0 arriba. En la mitad, el propio Matamoros se perdió un penalti.

Macará trató de levantar banderas. En un centro desde la orilla zurda pareció Pablo Burzio para pescar un rebote y convertir el descuento. Al final, Byron Palacios, goleador juvenil, se mandó un gol soñado para el 3 a 1 final. Azul, sueña el azul.