Emelec fue práctico y consiguió una victoria que vale oro

Cuenca. – Fue un partido caliente a pesar del frío. En tierras australes fue Deportivo Cuenca el anfitrión del campeón Emelec. Duelo de prioridades distintas. La presión estaba en la vereda azul y eso se demostró durante todo el trámite del juego.

De entrada Emelec creó cuatro buenas oportunidades. Con Hólger Matamoros como péndulo en la mitad del campo, los millonarios encontraron los atajos para producir peligro en la parcela defendida por Brian Heras y su cuarteto de zagueros alineados en escuadra.

Hasta los 20 minutos, Deportivo Cuenca rompió el cascarón. Carlos Cuero y Bryan Carabalí soltaron el arnés y se descolgaron a campo eléctrico con furia. Las escaladas por las bandas fueron recurrentes, incluso el árbitro omitió un penalti claro de Ronaldo Johnson que salió a defender una pelota con el brazo claramente extendido.

Hacia la media hora de juego, el dominio de Deportivo Cuenca no atenuó. Páez vinculó al juego a Preciado y Martínez como alternativas de pase en gestión ofensiva. Los morlacos tuvieron varias chances de anotar demostrando una buena diversidad de recursos: media distancia, habilitaciones buscapiés y trazados para que Jacson Pita aparezca con su corpulencia por la frontal.

La víspera del receso fue intensa. Deportivo Cuenca consiguió marcar, pero el juez no dudó y sancionó un fuera de lugar que se hizo evidente solo después de la repetición televisiva. Emelec no mejoró, más bien degeneró su gestión ofensiva.

El complemento arrancó dado para los locales. Deportivo Cuenca encontró recursos individuales explosivos. Juan Diego Rojas y Bryan Carabalí se juntaron mucho más para rebasar sin problemas a los marcadores de punta millonarios. La invasión fue constante, pero sobre todo oportuna y medida del equipo de Richard Páez.

Hacia la hora de juego casi todos los méritos fueron de los morlacos. Juan Diego Rojas invadió a placer y cada que quiso a una línea defensiva millonaria complicada para combatir en velocidad a sus adversarios. Leandro Vega, como pocas veces, quedó pagando y dejó en evidencia la falta de iniciativa de sus compañeros de zaga.

El juego se volvió menos prolijo con el pasar de los minutos. La desesperación de Emelec no pudo disimularse, los errores no forzados se multiplicaron en el equipo de Soso. Deportivo Cuenca sintió el trajín de su cancha, sintió el cansancio de correr el doble para maquillar las distancias con el rival. Se metieron en un bache.

Con todo dado para que una individualidad rompiera el cero, Pedro Quiñónez dijo presente. Tiro libre desde el vértice izquierdo del área azuaya y el retornado referente azul la mandó a guardar con un cañonazo colocado que abrió el partido. Ferocidad y temple del 15 millonario para deducir dónde tenía que ir esa pelota.

Deportivo Cuenca se aceleró a campo contrario y dejó más grietas de las previstas. El microclima daba para un segundo del Bombillo. A la orilla del área llegó Romario Caicedo, gambeteó a tres rivales en una sola pinza y terminó rematando al arco de Heras con decisión para el 0 a 2.

Victoria vital, fundamental. Emelec consiguió hacer su negocio y ahora dependerá de un resbalón de Macará para tomar la punta a cuatro escalas del final del torneo. Deportivo Cuenca no termina de asentarse, su nivel de juego progresista alguna vez mostrado, terminó haciendo agua en el remate.