Embarazo infantil, una dura realidad en la provincia de Imbabura

IBARRA.- La realidad del embarazo en niñas y adolescentes es una problemática alarmante en Ecuador, y también en la provincia de Imbabura. Recientes reportes indican que en los últimos años en Ecuador, cada día siete niñas de entre 10 y 14 años han dado a luz, lo que supone legalmente que se ha cometido abuso sexual. Además, se registran alrededor de 26 000 partos en menores de edad cada año en Ecuador.

Esta cifra pone al país entre las naciones con la más alta tasa de embarazos prematuros de Latinoamérica. Esta problemática no es aislada, ya que de ella se derivan otro tipo de situaciones económicas, emocionales, psicológicas y sociales que afectan a las niñas, especialmente en las zonas rurales.

Ante esta compleja situación, hay ciudadanos que con una gran sensibilidad han decidido tomar acciones concretas para aliviar de alguna manera el drama que viven las niñas.

Es el caso de la ‘Acción Ciudadana Casa Sofía’, un grupo de personas (hombres, mujeres y familias) que sin banderas políticas, ni distinciones de credo o religión se han unido voluntariamente para crear un sistema de protección para las niñas en situación de vulnerabilidad.

Doris Jiménez, representante de Casa Sofía, explica que cuando hicieron una investigación descubrieron que Imbabura es la segunda provincia en el país con la mayor cantidad de casos de embarazo infantil, esto fue lo que motivó esta acción ciudadana en la provincia.

Doris puntualizó que aproximadamente el 98% de los casos de embarazos infantiles son casos de extrema pobreza y en la mayoría de ellos las agresiones y abusos sexuales ocurren dentro de los mismos hogares. En estos casos, además del abuso, las niñas se ven obligadas a continuar con embarazos forzados, sin tener recursos ni herramientas. Esta es una realidad que aunque no sea muy visibilizada, existe.

“Ellas son seres humanos y existen, no se puede negar que existen, entonces a partir de que se acepte y se visibilice la problemática se puede comenzar a hacer algo”, expresa Doris con la voz quebrada solo de pensar en la compleja situación de las menores.

Alrededor de esta acción ciudadana hay como unas 250 personas colaborando de diferentes maneras: con donaciones, asesoría legal, reinserción escolar, acompañamiento en emprendimientos para que las niñas logren tener ingresos y herramientas que les permitan subsistir.

Como grupo de base para todas las gestiones están 25 personas; además cuentan con la colaboración de los estudiantes de la Universidad Técnica del Norte (UTN), que se han sensibilizado y se han sumado a colaborar con esta causa.

Al momento, Casa Sofía está a cargo de 22 casos en la provincia. Su trabajo inicia con la identificación, luego hacen el levantamiento de necesidades inmediatas y buscan la manera de proveer alimentos e insumos básicos para las niñas y sus familias. Según Doris, cada caso es único y depende de la situación para proporcionar la ayuda adecuada.

También trabajan conjuntamente con el Ministerio de Salud Pública para hacer un seguimiento de los estados de salud de cada niña; y cuando están aptas para reinsertarse en el sistema educativo reciben apoyo mediante tareas dirigidas.