Embarazo adolescente en aumento

IBARRA.- América Latina registra la segunda tasa de embarazos adolescentes del mundo. De hecho, el 18% de los nacimientos de toda la región se deben a madres menores de 20 años. Ecuador está entre los países de América Latina con las tasas más altas de embarazo adolescente.

En los últimos tres años, cada día siete niñas de entre 10 y 14 años han dado a luz, lo que supone legalmente que se cometió abuso sexual. Entre jóvenes de 15 a 19 años se registran 65 partos por día. En la actualidad, existen más de 5 206 embarazos adolescentes en la zona 1, según informes del Ministerio de Salud Pública.

Los costos a pagar.
“El embarazo adolescente le cuesta a Ecuador más de USD 270 millones anualmente, aseguró este jueves 15 de octubre del 2020 el representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Joaquín González.

Como apunta el reciente informe del Fondo de Población de Naciones Unidas titulado “Consecuencias Socioeconómicas del Embarazo en la Adolescencia en seis países de América Latina y el Caribe”, muchos de estos embarazos son producto de la falta de información, el acceso limitado a los métodos anticonceptivos y la violencia sexual y de género.

“Ni sus cuerpos, ni su sistema nervioso están listos para un evento tan traumático como un nacimiento. Ya la adolescencia es traumática en sí misma, pero el embarazo les obliga a saltar procesos y les impide seguir cualquier desarrollo que pudieran haber tenido en la escuela y en sus relaciones personales”, dice Carolina Escobar, psicóloga.

La prevención.
Una buena educación sexual y afectiva, buena información, empoderamiento de las menores, así como una mayor concienciación en la sociedad y el Estado son algunos de los mecanismos fundamentales con los cuales se puede prevenir la violencia y el embarazo adolescente, al que el representante del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Joaquín González llama “una lacra”.

“Igual que ponemos a un niño una vacuna para que no contraiga enfermedades, tendríamos que trabajar también la prevención de la violencia porque es un estrés tóxico que se instala en el cerebro de niños y niñas durante su crecimiento, que les impide desarrollarse plenamente como personas”, dijo.

Y destacó igualmente la importancia de denunciar la violencia pues se crea más conciencia en la sociedad y el Estado, que avanza en mecanismos para evitar la revictimización de los afectados.

La alta tasa de embarazos adolescentes deja ver a una sociedad permisiva con el tema, comentó el representante de Unicef antes de lamentarse de que globalmente hay “una poca conciencia de que los niños y niñas son sujetos de derechos y no objetos de protección”.

Índices de pobreza.
El embarazo en adolescentes y aquellos que no son planificados contribuye a la reproducción del círculo de la pobreza, incide en la deserción escolar y posterga los planes de vida.

Las formas y magnitud de sus consecuencias se encuentran estrechamente relacionadas con el contexto sociocultural y de desigualdad social en que ocurre.

El embarazo en edades tempranas, especialmente en menores de 15 años, está asociado a graves complicaciones de salud, que frecuentemente se relacionan también con violencia sexual.

Datos recogidos por FLASOG señalan que estas adolescentes tienen hasta el triple de posibilidades de muerte por causas maternas en comparación con las mujeres adultas.

Lo mismo ocurre con la muerte fetal tardía y con la mortalidad infantil. Cabe señalar que las investigaciones y encuestas a nivel nacional, evidencian que los embarazos en adolescentes están relacionados con la falta o inadecuada información sobre sexualidad que las y las adolescentes reciben.