Elvira Proaño es una de las más longevas de Cotacachi

viejitaCotacachi.- Elvira Proaño es la mujer más longeva de Imbabura y quizás de la región. El próximo mes cumple 105 años. Nació el 24 de abril de 1912 en el caserío Tiopamba o El Arenal, jurisdicción que once meses después (19 de marzo de 1913) fue elevado a la categoría de parroquia civil, con el nombre de Quiroga, donde actualmente reside.

Los achaques de un siglo de vida, no la han doblegado. Habla pausado y su mente está lucida. A tal punto que recuerda que hace más de un año, el Ministerio de Inclusión Económica y Social, le quitó sin explicación el Bono de Desarrollo Humano.

El comentario es verdad. Su hija Susana Andrade de 67 años, así lo ratifica “Nos preguntaron si teníamos cocina y dije sí. Si tenía televisión y dije sí. Por eso creo que nos quitaron la ayuda”, dice.

Doña Elvira puede caminar sola, sin embargo necesita la ayuda de Susana, quien está al frente del cuidado. Ella y Saúl, son los únicos hijos que le quedan vivos, de los 10 que tuvo. De sus primeros años recuerda que creció en el campo, típico de una familia de campesinos, donde todo gira en base al agro.

Recuerdos.  “Comía las cosas que sembraba mi abuelito, todo natural sin fumigadas. Teníamos chanchos, borregos, aves y cuyes”, dice con nostalgia. Quizás ese, sea el secreto para vivir más de un siglo de vida.

Sus palabras las ratifica Susana, quien destaca que en aquella época, la familia no carecía de nada, pues todo giraba en base al campo. Ha sido una mujer sana, su vida ha transcurrido sin mayores sobresaltos disfrutando de una alimentación variada.

Con el pasar de los años Elvirita, como la conocen ahora, formó su personalidad. Ella fue la cuarta hija del hogar conformado por Antonio Proaño y Griselda Checa, sus padres. Juana, Rosa, Hortensia, Cleotilde y Celina, fueron sus hermanas que ya fallecieron.

De su vida. Durante su juventud y adultez se dedicó al comercio. A los 28 años se casó con Rubén Andrade, su eterno amor, con quien procreó 10 hijos y quien falleció hace 51 años.
“Fue una madre ejemplar. Siempre luchó por darnos lo mejor, una mujer muy trabajadora y buena persona”, la describe Susana.

A estas palabras, se suma Mariana Vaca, quien la conoce hace más de seis décadas. “Cuando yo necesitaba algún favor, siempre me lo hacía, ella me acogió como si fuera su hija. Yo la estimo mucho, es como ver a mí mami”, comenta su vecina de toda la vida.

Actualmente. Elvira tiene 18 nietos, siete bisnietos y cuatro tataranietos que la visitan y tratan de estar pendiente de ella.