Electricidad por gas…

En medio de tantos anuncios gubernamentales que casi siempre conllevan a discusión, incluso se convierten en temas de sobremesa, está uno que con seguridad provoca inquietud, curiosidad y expectativa.

El gobierno central anunció recientemente que para el año 2015 la electricidad reemplazará al gas de uso doméstico en un mayor porcentaje, por cuanto el subsidio, que por años se ha venido aplicando representa para el Estado ecuatoriano la suma de 700 mil millones de dólares al año.

El cambio en sí no sería malo si ello conlleva a enfocarse en los nuevos lineamientos del buen vivir; si ello representa igualdad y prosperidad a todo nivel y si se evita que los subsidios, como ha sido una práctica real, benefician solo a ciertos sectores que han sabido utilizar muy bien la prerrogativa para enriquecerse. El problema de la fuga del gas por las fronteras es un cuento de nunca acabar, porque el contrabando es una realidad que no ha cambiado.

Los controles no funcionan del todo, la corrupción no estaba de parranda y mas bien parece que sigue “vivita y coleando”. Mucho hay que hacer. El estreno de las nuevas centrales eléctricas posibilitarán con seguridad que el anuncio gubernamental se concrete, pero ¿qué pasará con aquellos sectores que aún viven en tinieblas?