Elabora artesanías que rompen los esquemas

Otavalo.- Dar vida y valor agregado a lo que otros consideran desperdicios, es una de las características que tiene Jorge Musuña Sagñay, un riobambeño que llegó a Imbabura hace más de 30 años.

La llegada de la pandemia le obligó a cambiar de actividad y dejar a un lado, por el momento, la elaboración de atrapa sueños artesanales, productos que eran muy cotizados en el mercado internacional.

Un personaje
Jorge Musuña nació en Chimborazo y pertenece al pueblo Puruhá. Actualmente tiene cuarenta años de edad. Su niñez fue muy dura, recuerda Musuña, puesto que tuvo que crecer junto a sus hermanos lejos de su tierra natal.

Siendo niño aún decidió ‘abandonar el nido’ y aventurarse para iniciar su recorrido por los caminos de la vida. Llegó a Quito pero no le fue bien porque fue víctima de robo. Optó por viajar más al norte del país y llegó hasta Otavalo.

Recuerda que su primer trabajo fue en el barrio Monserrath, ‘en una carpintería de la familia Vargas’, explicó. Posterior a eso, en el mismo barrio se dedicó a pintar loros tallados en balsa. “Luego conseguí un trabajo en Ilumán en donde aprendí a fabricar sombreros y ahí tuve la oportunidad de viajar a Italia en donde aprendí varias técnicas para la elaboración de los atra pasueños”, dijo el talentoso artesano.

Ahí conoció su esposa, una pegucheña con la que tiene una hija de 16 años de edad. “Desde el 2003 me radiqué en Peguche”, mencionó.

Atrapa sueños
El trabajo de Musuña no tiene comparación en el mercado local. Sus atrapa sueños rompen cualquier estilo de diseño por su acabado rústico. El artesano utiliza fibras vegetales de los bosques húmedos de su provincia natal, mandíbulas de animales, cuernos de ganado vacuno, plumas recicladas, y pelo de caballo para la elaboración de este amuleto que se usa para proteger de las malas energías. “Este es un producto que tiene mucha acogida en el extranjero. La mayor parte de la producción que hacíamos antes de la pandemia estaba destinada a la exportación”, aclaró el artesano.

La creatividad no para
“Un artesano nunca pierde la creatividad”, dijo convencido Musuña y la pandemia le puso a prueba. El cierre de la Plaza de Ponchos, lugar en donde comercializaba sus artesanías, le obligó a buscar otras formas de obtener recursos para sostener a su familia. “Me dediqué a la producción agrícola. Tuve que poner en práctica los conocimientos adquiridos en mi niñez, cuando trabajé en una hacienda junto con un ingeniero”, mencionó el ciudadano. En su propiedad empezó a cultivar todo tipo de hortalizas y verduras. Adecuó un remolque en su bicicleta y empezó a vender plántulas en el centro de la ciudad. Ayudó también a la elaboración de jardines en varios domicilios. Esto le ayudó durante varios meses.
Muebles rústicos
La imaginación de Musuña no tiene límites. Hace pocos meses empezó a elaborar muebles con madera que estaba destinada ‘para leña’ y tuvo una acogida inesperada que le obligó a dedicarle más tiempo a esta labor. Bancas, repisas y marcos para espejos tienen el sello inconfundible de este artesano.
Musuña es también el coordinador de la ‘Calle del Arte’ en Peguche, iniciativa que se unió a la feria artesanal que se realiza los viernes y sábados en esta comunidad. El artesano, junto a decenas de habitantes de este sector de Peguche lograron recuperar y dar vida a un tramo de la calle principal de Peguche, en donde se realiza la feria.