El valor de los datos

Leo desde la otra orilla las informaciones relativas a una posible filtración masiva de datos de millones de ecuatorianos y la investigación abierta sobre este tema; y me recuerda un debate que lleva tiempo sobre la mesa, en todo el mundo, no solo en Ecuador, el valor de la nueva moneda: el valor de los datos y el uso que empresas, gobiernos e instituciones pueden hacer de ellos. También en Europa llevamos tiempo con este debate.

Desde hace varios meses, soy usuario habitual de una aplicación para hacer un seguimiento de mis controles de glucosa; y todos los días me pregunto, aunque sea de manera anónima, los creadores de la aplicación conocen todos los niveles de glucosa en cada hora del día y junto con mis comidas. ¿Sirven esos datos para investigar y mejorar mi situación o la de similares? No lo sé, la verdad. ¿Usan esos datos para ofrecerme productos relacionado? Algo me ha llamado la atención en ese sentido, por los correos electrónicos que recibo o la publicidad emergente que me llega de manera involuntaria, cuando navego por Internet. Pero yo di mis datos a cambio de la aplicación, gratis, porque me pareció muy útil, no pensé por qué era gratis ¿Leí las condiciones de la letra pequeña antes? Sinceramente, no. Por eso creo que cualquier normativa al respecto, debe obligar a que esa letra pequeña, que recoge las condiciones, sea grande. Porque nunca la leemos y regalamos con mucha facilidad nuestros datos personales.