El valioso aporte de la mujer en la vida carcelaria

En este Día de la Mujer hemos querido rendir un homenaje a las mujeres que son parte, desde diferentes ámbitos y sectores, del sistema penitenciario. Ellas están en el mundo de los privados de libertad, un grupo vulnerable e invisibilizado, que ha sido noticia en las últimas semanas, lamentablemente por hechos violentos, que hacen un llamado a la sociedad.
El sistema clama por ayuda y, tres de ellas, comparten su vida junto a las PPL.

Los personajes
La agente de seguridad penitenciaria Luciana Lara; la esposa de un agente penitenciario del Grupo Especial (GEA), Sonia Rudas; la funcionaria Gloria Frías y la trabajadora social Natividad Moyano; cuentan sus historias y diferentes roles, en la vida carcelaria (foto de izq. a der.)

Luciana Lara: “Deben entender que debajo del uniforme, hay un ser humano”

De imponente y respetable presencia es Luciana Lara, la agente de seguridad penitenciaria oriunda de Mascarilla, que este miércoles cumplirá 30 años. Ha sido instructora y se ha capacitado en el extranjero, para brindar lo mejor de sus conocimientos al sistema carcelario del país y asegura que, lo que le inspira en esta labor, es servir a su patria y brindarles una estabilidad económica a su hija y su madre.

“Tengo que decir que trabajar con personas privadas de libertad, en estos ocho años, me ha hecho más humana, al presenciar a diario el drama de otras mujeres que se encuentran recluidas. Cuando nos encontrarnos en una situación hostil o violenta, nuestro deber principal es mantener la calma y la fe de que volveremos a casa sanos y salvos, con la bendición de Dios. Debajo del uniforme hay seres humanos y es normal sentir mucho miedo, pero en esos momentos es más grande el deseo de ayudar, de hacer frente, porque ese es nuestro deber”, manifestó Luciana.

Sonia Rudas: “En los últimos días he sentido el temor más grande de mi vida”

A pesar de no conocer el sitio donde su esposo Diego está laborando, la estabilidad de Sonia Rudas, depende también de lo que sucede en medio de los barrotes. Ella comparte su vida junto a un agente de seguridad penitenciaria y asegura que, los últimos acontecimientos de Guayaquil, Latacunga y Cuenca, marcaron también su vida.

“Es muy cierto que la angustia y el temor lo vivimos a diario, este es un trabajo de riesgo y peligro constante. Siempre me encomiendo a Dios para que regrese a casa con vida. Me ha tocado vivir momentos tensos y de miedo en varias ocasiones, pero lo que vivimos en los últimos días, ha sido sin precedentes, he sentido el temor más grande de mi vida, por la angustia de no saber qué está pasando y enterarse de las atrocidades por medio de las redes sociales. Saber que tu esposo y más personas, que no tienen nada que ver están ahí, en una guerra que no les pertenece, en medio de un fuego cruzado, sin saber si han sido atacados, fue lo peor”, dijo.

Gloria Farías: “Fortalezco vínculos para que el PPL no quede huérfano”

Hace dos años Gloria Frías trabaja en la cárcel de Ibarra y es parte de la Unidad de Diagnóstico y Evaluación, sin embargo labora en el sistema carcelario hace siete. La profesional está encargada del eje de tratamiento de vinculación social y familiar de los privados de libertad y, su labor, es fundamental para lograr una positiva rehabilitación.

“Mi trabajo es fortalecer los vínculos y hacer que el privado de libertad no quede huérfano de su familia, por lo que se les facilita las visitas, ya que comunicarse con sus parientes es muy importante para su estabilidad emocional y su proceso de reinserción, porque cuando se sienten abandonados, muchas veces, no sienten interés en su proceso de rehabilitación. El objetivo es que las familias estén presentes en la vida de los privados de libertad. En Ibarra no hemos tenido sucesos violentos, al contrario han expresado que tratan de cumplir con los ejes de tratamiento y tener el mejor comportamiento, a fin de que no sean trasladados”, manifestó.

Natividad Moyano: “Tengo la posibilidad de acompañar a los PPL con beneficios”

Hace nueve años, la trabajadora social empezó a laborar con las personas privadas de libertad, la mayoría de este lapso, su tarea estuvo junto a los jóvenes infractores. Natividad cuenta que labora en la Fase de Reinserción Social con las personas que gozan de beneficios penitenciarios y tiene la posibilidad de acompañar a los internos.

“Dentro del régimen cerrado se trabaja en talleres y actividades, y cuando salen lo hacen seguros, con el objetivo de reinsertarse a la sociedad. Han tenido una buena acogida por sus familiares, con el apoyo y acompañamiento, que se refleja en el seguimiento que damos. Ellos buscan continuar laborando ya que muchos, antes de ser detenidos, tuvieron un trabajo y es la oportunidad para aplicar los conocimientos adquiridos aquí. Es un trabajo en donde se brinda un apoyo directo a los privados de libertad y sus familias, en donde se les puede ayudar de alguna manera en su situación, sobre todo en el plano emocional”, dijo la funcionaria.