El turbante “olímpico” va más allá de un adorno o una prenda

El turbante ha estado presente por decenas de años en el pueblo afroecuatoriano, especialmente en las mujeres. Sin embargo, esta prenda llamó la atención y despertó curiosidad en muchos cuando las destacadas halteristas Neisi Dajomes Barrera y Tamara Salazar Arce lo portaron durante su participación en los Juegos Olímpicos “Tokio 2020+1”.

El turbante, además de lucir llamativo en la cabeza de una ciudadana afroecuatoriana, tiene mucho significado para las mujeres de este pueblo.

“Es uno de los símbolos o de los elementos de la identidad cultural no solo a nivel del país, sino de los afrodescendientes a nivel mundial. Representa empoderamiento, representa fortaleza y, también, ancestralidad”, mencionó Iliana Carabalí, quien es coordinadora comunitaria en la Red de Jóvenes Afroecuatorianos del Territorio Ancestral.

La joven lideresa “afro” también explicó que, dependiendo del lugar y quien lo porte, se lo puede llevar de diferentes formas.

Por ejemplo, en varias tribus africanas las mujeres que desempeñan un rol importante o son reinas, portan un turbante muy grande como si se asemejara a una corona.
Ya dentro del Territorio Ancestral (Chota, Salinas, La Concepción y Guallupe), las adultas mayores lo utilizan de la forma más común. Se cubren con él toda la cabeza y hacen una especie de nudo o lazo en la parte posterior.

Normalmente, el turbante lo utilizaban principalmente las mujeres mayores, pero a raíz de este proceso de empoderamiento, de participación de las mujeres, de la organización se ha ido incentivando para que las actuales generaciones también puedan utilizarlo. Muchas lo hacen con ese sentido de pertenencia”, añadió Iliana, quien es experta en Desarrollo Territorial Rural.
Experimentada lideresa

Barbarita Lara, concepcioneña de 65 años de edad, es una de las experimentadas lideresas del pueblo afroecuatoriano, especialmente del que se asienta en el Territorio Ancestral. Barbarita habló con Diario EL NORTE sobre esta importante prenda.

Ella explicó que, al portar el turbante, la mujer afroecuatoriana y afrodescendiente muestra el orgullo de pertenencia, de tener ascendencia de origen africano.

“Se demuestra que no es una simple prenda, sino que es parte de aquellos saberes que vinieron con nuestros ancestros y fueron reproducidos y resumidos en esta diáspora”, añadió Barbarita, quien es una de las fundadoras de la Coordinadora Nacional de Mujeres Negras (Conamune).

Para Lara, gracias a la dispersión de afrodescendientes por todo el continente americano, es visible el uso de esta prenda muy propia y arraigada en el pueblo “afro”.

Por otro lado, Barbarita considera que, las medallistas olímpicas Neisi Dajomes (medalla de oro) y Tamara Salazar (medalla de plata) son unas verdaderas embajadores del pueblo afroecuatoriano, ya que con orgullo lucieron esta prenda durante su participación.

Johanna Gonzalón Escobar es una joven afroecuatoriana apasionada con su cultura.

Escribió un libro denominado Ensortijadas, donde aborda temas como el cabello afro, las trenzas y los turbantes. La comunicadora social, describe a los turbantes de hermosos contrastes como insignia de lucha y empoderamiento en los que se guarda el tesoro oculto con la verdadera historia que han vivido.