El trueque, una tradición que persiste

 

PIMAMPIRO. Gloria Narváez, llegó desde Llano Grande (departamento de Nariño- Colombia), con tres quintales de papas, uno de mellocos y otro de habas.
En una vereda a un costado del Mercado 24 de Mayo se ubicó, su esposo Luis Porfirio Quizantilla.
En una lavacara pequeña de plástico color verde colocó  papas y en otra habas. Una mujer afro le entregó dos trozos de caña de unos 50 cm. y Gloria pagó con las papas que se cultiva en esta zona. Luego de tres horas, producto del trueque, reunió plátanos, maduros, verdes, pepinos, ovos, sambos, papayas y aguacates. Eran las 23:00 del viernes y se lamentaba que no consiguió yuca, parece que la producción no ha sido buena, dijo.

La actividad. El trueque es un encuentro étnico entre mestizos, negros e indígenas. Los afrodescendientes llegan de los pueblos del valle: El Chota, El Juncal, Pusir, Caldera, Chalguayacu y  Piquiucho. Los indígenas arriban de Otavalo, Cotacachi, los mestizos, de las cuatro parroquias de Pimampiro y de las comunidades Paragachi, El Inca, Turupamba, La Mesa, Buenos Aires, Chugá, Shanshipamba, El Carmelo, El Cedral, Guanupamba, Buenos Aires, San José, Mariano Acosta, Sigsipamba.

En la actualidad. El trueque  ha pesar de haber perdido su  intensidad, continúa su práctica en este cantón, en víspera de Semana Santa. Los participantes buscan conseguir los granos para elaborar  la fanesca.
En la noche, las familias en pequeños grupos salen con lavacaras y baldes plásticos, con algún producto para realizar el trueque.
Maribel Aza y sus familiares son de la parroquia El Carmelo en Carchi, ellos intercambiaron sus papas y mellocos con productos de clima cálido.
Cientos de personas van y vienen sorteando los improvisados puestos.
El trueque es una actividad ancestral, consiste en intercambiar sin el uso de dinero, productos y servicios basado en satisfacer las necesidades.