El trueque, una alternativa en Semana Santa

truequePIMAMPIRO-IBARRA. Guayabas, mangos, habas, fréjol, yucas, plátanos, caña, mellocos, sambos, choclos, llevan en sus manos los “truequeadores” quienes caminan por las calles del mercado municipal de Pimampiro, en busca del producto requerido y efectuar el “cambeo”.

Familias enteras recorren los puestos buscando en especial los ingredientes para preparar la fanesca. Mientras las horas continúan con su inexorable marcha, el bullicio y el movimiento se multiplican.

HISTORIA. El “trueque o cambeo”, es una tradición ancestral de años; según la historia, la tribu “Los Pimampiros” asentados en este territorio imbabureño, realizaban el trueque de productos como la coca, algodón y otros, con laminillas de oro y plata, medicinas, vestimenta entre las tribus que venían de todas partes.
Desde entonces, la tradición se ha mantenido por siempre, los viernes de Concilio de cada año, vísperas de Semana Santa que inicia con el Domingo de Ramos.

TRUEQUE. Las calles aledañas al mercado municipal a medida que pasan las horas se llenan de hombres, mujeres, niños, niñas y ancianos, quienes realizan el “trueque o cambeo” con productos cultivados en el valle del chota y el páramo, zonas con las que cuenta este cantón que tiene una variada producción agrícola. Este centro de intercambio reúne a miles de habitantes que provienen de Carchi, Imbabura y algunas zonas de Colombia, quienes realizan transacciones comerciales sin uso de la moneda.
COLOMBIA. María Cuayal, junto a 49 vecinos del resguardo Yaramal en Colombia, provistos de costales con papas, habas, mellocos, luego de cinco horas de viaje llegaron a Pimampiro para cambiar sus productos con los que se cultivan en el Valle del Chota, como los aguacates, yucas y plátanos.
ENCUENTRO. Miles de personas acudieron al encuentro étnico entre mestizos, afros, e indígenas. Con el “cambeo o trueque” los participantes consiguen los granos para elaborar la tradicional fanesca.
Hombres y mujeres, entre los que también están niños y niñas, con sus productos en las manos y con amabilidad y carisma cambian sus productos.

PUEBLO CARANQUI. Otro pueblo que busca revivir la tradición del trueque es el pueblo Kichwa-Caranqui, que desde hace seis años realiza esta actividad en la Plaza Monseñor Leonidas Proaño de la ciudad de Ibarra.

COMUNIDAD. En este lugar que lleva el nombre de un ilustre hombre que luchó por los derechos de los indígenas y pueblos oprimidos, se reunieron cientos de hombres, mujeres y niños. Desde las comunidades de Angochagua, La Esperanza, Yuracruz, Manzano Guarangui, Mariano Acosta, y la cuenca del río Lita como: Getsemaní, Cachaco, Parambas y del Valle del Chota, provistos de frutas, legumbres, hortalizas que cultivan en sus huertos llegaron para intercambiar entre sí y hacer funcionar el trueque.

RESCATAR. Emilio Guamán, vicepresidente del pueblo Kichwa-Caranqui, explica que esta actividad la cumplían los abuelos, quienes se reunían en la estación del tren. Este era el lugar estratégico donde se realizaba el intercambio con los productos que traían de San Lorenzo, Otavalo. De esta forma queremos rescatar esta actividad milenaria que permite la comercialización de los productos donde el dinero no funciona.