El trabajo de los taitas y mamas del pueblo indígena es reconocido

7OTAVALO. El trabajo de los taitas y mamas del pueblo indígena es guiar a los más jóvenes a tomar buenas decisiones que permitan que ellos no caigan en los mismos errores de su juventud, por esta y otras razones fueron reconocidos por las autoridades del Gobierno Autónomo Descentralizado de Miguel Egas Cabezas.

La experiencia de los ancianos de la comunidad es la que da luz a los adultos, jóvenes y gobernantes del pueblo indígena, cada una de las cosas que han vivido la convierten en una anécdota que tramiten a quienes lo necesitan. Los taitas y mamas son adultos mayores de las comunidades del pueblo indígena, el respeto de los jóvenes y adultos es fuerte para con ellos, por la edad y la sabiduría que poseen.

Otra de las funciones primordiales de los ancianos es trasmitir la forma adecuada de vivir la cultura y la tradición ancestral, ya que sus padres y abuelos les enseñaron a través de la práctica de los rituales en sus hogares. Los “abuelitos” son el referente de vida, cariño y protección, por esta razón las autoridades del Gobierno Autónomo Descentralizado de Miguel Egas Cabezas les entregaron presentes de agradecimiento.

Fundas de caramelos que simbolizaban lo dulce que hacen la vida con el cariño que aportan a la comunidad, víveres por la protección diaria con los conocimientos y el trabajo en la tierra para conseguir los alimentos.

“Siempre debemos ser agradecidos con nuestros abuelitos y jamás dejarlos de lado, la tecnología y la vida cotidiana hace que muchos se olviden de compartir un tiempo con quien nos deja un legado de sabiduría”, dijo Matilde Gramal, presidenta del Gobierno Parroquial.

Hay familiares de ancianos de la zona que han decidido viajar a sectores urbanos del país o a al extranjero en busca de una mejor economía para las familias y poco a poco algunos adultos mayores han sido abandonados por sus hijos, sobrinos, hermanos y nietos, “en fechas de fiesta los abuelitos se sienten olvidados y solos en sus casas y terrenos”.

En la ceremonia de agradecimiento se realizaron concursos en los que los adultos mayores participaban y los ganadores se llevaban premios para sus hogares.

También se les permitió compartir tiempo entre ellos para que conversen con sus amigos contemporáneos sobre las historias de juventud y las sonrisas, aplausos y alegría no faltaron en el evento. Rituales de agradecimiento por el nacimiento de Jesús fueron organizados por ellos, una adulta mayor cuidaba a la figura del recién nacido y lo llevaba en sus brazos para darle cariño.