El tiempo se acaba

Con una población que según las proyecciones del INEC bordea los 170 mil habitantes y que ha crecido de una manera explosiva, Ibarra, la ciudad de 413 años, muestra ya problemas evidentes. Pero, de lo que se conoce, no hay proyectos que apunten a soluciones reales. Las medidas que se adoptan son panaceas temporales que permiten apenas salvar la emergencia pero no soluciones para el largo plazo.

El más grave, posiblemente, para el futuro de Ibarra es la creciente dificultad para entregar un abastecimiento adecuado y seguro de agua. El subsuelo freático, explotado por decenas de años se agota y ahora hay que perforar pozos mucho más profundos. Las fuentes de Guaraczapas, son cada vez más insuficientes. El desperdicio, las fugas de agua no paran. Las quejas de barrios como Los Ceibos, Azaya, la parte alta de Caranqui, San Antonio y otras, muestran que el problema se incrementa.

Ibarra crece aceleradamente y hay que dotarla de servicios básicos. Las entidades municipales no siempre están en condiciones de atenderlas. Si lo logran, lo hacen con restricciones tanto para los antiguos como para los nuevos beneficiarios. Ibarra necesita con urgencia un Plan Maestro de Agua Potable y Alcantarillado que analice las dificultades presentes y encuentre soluciones para el largo plazo. Busque nuevas fuentes, abastecimiento para el futuro. Una ciudad “turística” sin agua potable, sin políticas claras de uso es un contrasentido. Y la respuesta debe ser urgente. El tiempo se acaba.