El tesoro más valioso de los deportistas

deportistasIbarra. Mishell Tixe, Carlos Felipe Granja, Andrea Camacho y Leonardo Benítez son cuatro deportistas imbabureños que tienen algo en común. Son dueños de una incalculable fortuna, gracias al talento que cada uno posee.
Como cual pirata que tiene su isla del tesoro, existen deportistas locales que también guardan riquezas, pero nada está relacionado con jugosas cuentas en el banco o con lingotes de oro.

El esfuerzo que cada uno de los deportistas ha dado en alguna competencia, torneo o partido de fútbol ha sido retribuido con trofeos, medallas (oro, plata o bronce), diplomas, certificados, entre otros reconocimientos.
Estos cuatro destacados deportistas abrieron a Diario EL NORTE la puerta de su hogar, para compartir el tesoro que guardan celosamente y que cuidan con mucho amor.

DECLARACIONES
“Todos los logros que obtuve durante mi carrera deportiva están en mi memoria y en mi corazón porque de estos lugares nadie los puede borrar. En la parte física todos están en un espacio muy especial y sagrado, en la sala de mi hogar”, mencionó Mishell, quien es una de las destacadas nadadoras de la Ciudad Blanca.
La primera medalla de su colección, la ganó como nadadora local, y una de las más especiales, la obtuvo cuando tenía 12 años.
Mishel participó en una Campeonato Nacional de Novatos, evento que se realizó en Guayaquil, y donde por primera vez sintió la gloria al subirse al podio de triunfadores.
Desde ese momento llegaron más competencias, más logros y el valiosa motín de Mishell se fue incrementando.
La presea más significativa para la deportista es la medalla de plata que obtuvo en los Juegos Bolivarianos, certamen que se realizó en diciembre del 2014, en Huanchaco (Perú).
“Recuerdo que me quedé sin entrenador.
Después de culminar la universidad me fui a Guayaquil para entrenar, además venía saliendo de una lesión que tuve en los hombros. Todo eso fue como un renacer, así como el ave fénix, que vuelve a levantarse de la nada. Por eso esa medalla es uno de mis mayores tesoros porque mis padres también se llenaron de mucha alegría”.
El buró de logros de Mishel se compone de aproximadamente 500 medallas y 150 trofeos.

UN CRACK
Leonardo Benítez, de 10 años de edad, tiene un sueño, llegar a ser futbolista profesional.
Leo, quien posee un talento innato para jugar al Rey de los deportes, practica fútbol desde los cuatro años de edad. El futbolista padece broncoespasmo, enfermedad que dificulta la respiración. Rigoberto Benítez, padre, explicó que su pequeño tiene que tomar medicamentos hasta los 12 años de edad. Sin embargo, esto no ha sido una barrera para que Leonardo practique su deporte favorito.
En su casa, ubicada al oeste de Ibarra, Leo, quien es estudiante de la Unidad Educativa Teodoro Gómez de la Torre, enseña su riqueza más significativa. Se trata de los trofeos y las medallas que ha ganado en todos los campeonatos de fútbol en los que ha participado por cinco años.
En algunos torneos, además de ser protagonista, se ha quedado con el título de máximo arponero. Por todo esto, para Leo, cada uno de sus trofeos y medallas tienen un significado especial porque cada vez que ha conseguido un logro ha demostrado en la cancha el talento que posee y lo más importante es que se ha divertido jugando fútbol.
Hasta el momento, Leonardo Benítez, tiene una fortuna personal que suman 32 trofeos y aproximadamente ochenta preseas.

ESCALADOR
No utiliza un parche de cuero en su ojo derecho, ni tampoco tiene una pierna de palo o lleva un loro en el hombros, pero el escalador imbabureño Carlos Felipe Granja, también guarda una incalculable fortuna. El deportista tiene alrededor de 50 medallas ganadas en su carrera deportiva. En el tesoro de Carlos existen dos joyas que son su mayor orgullo y también el de sus padres. Se trata de medallas que ganó en torneos mundiales.
Una la ganó en el 2014, cuando tomó parte en el Mundial de Escalada que se realizó en Nueva Caledonia, (Francia).
Las primeras monedas para su cofre, Carlos las ganó en el 2007.
Tenía ocho años y viajó a Quito para su primera competencia a nivel infantil. Esas preseas fueron de plata en velocidad y otra en dificultad.
Carlos tiene sus logros exhibidos en un espacio de la sala de su domicilio.
“Hay momentos en los que salgo a algún lugar y antes de irme siempre observo donde están mis trofeos y mis medallas. Son recuerdos del esfuerzo que uno realiza en cada entrenamiento y competencia”, mencionó el destacado escalador, quien forma parte de los registros de la Federación Deportiva de Imbabura, FDI.

ESCALADOR
Otra destacada deportista imbabureña, que tiene una fortuna valorada en aproximadamente 500 medallas y más de 50 trofeos, es Andrea Camacho. La joven atleta, quien se dedica a la natación desde los ocho años edad. “Cuando recién empecé en la natación colocábamos las medallas en un pilar de nuestra casa. Después fui creciendo en este deporte y junto a mi papá fuimos ampliando el espacio. Ahora, tenemos un cuarto que es muy bonito”,.
La nadadora mencionó que cuando mira su cuarto de premios se da cuenta del sacrificio que ha realizado para lograr esos triunfos que son una parte importante en su vida.
Para Andrea cada uno de los trofeos y medallas que ha ganado en los 10 años que lleva practicando natación tiene un significado especial. Sin embargo, según la deportista, una presea que marcó su vida fue la de plata que obtuvo en el 2012, cuando defendió los colores de Imbabura en los Juegos Nacionales de Menores.