El teatro Gran Colombia

juan rualesParece que por fin el tan querido y necesario Teatro “Gran Colombia” va a entrar de nuevo en funcionamiento. Este edificio construido hace más de medio siglo por el  otavaleño Germánico Pinto, tiene mayor capacidad en cuanto a público que el emblemático Teatro Nacional “Sucre”. Sin embargo, las proporciones de su escenario eran demasiado pequeñas para la presentación de eventos de magnitud, como un concierto sinfónico completo o la presentación de un ballet clásico como los del Ballet Ecuatoriano de Cámara, por ejemplo.

Doy cuenta de esto, porque cuando fui Director de Cultura del GPI, ésta  fue la institución que más uso cultural  le habrá dado a este edificio durante esos 5 años, sintiendo en carne propia las grandes ventajas con que contaba este escenario, pero también sus deficiencias y que entiendo se habrán corregido en buena parte al menos con esta indispensable remodelación. Una de ellas era la falta de una política cultural para uso de este escenario, cuántas veces no le habré encontrado hecho un desastre después de “¿festivales de música popular?” en  los que se consumía de todo como en una plaza pública. Esos festivales no está mal que se los haga, pero el Teatro Gran Colombia por su prestigio, debe  servir para  importantes eventos a los que todo el pueblo está en el derecho de asistir, si se maneja la  cultura como un proceso inherente al desarrollo y no como un simple espectáculo distractor que ni educa, ni  contribuye a la formación de una ciudadanía más crítica y más educada, peor aún  a la  de construcción de su identidad de ciudad intercultural y de capital de una de las provincia de mayor importancia  cultural del país. Espero que junto a la remodelación física del edificio, se haya remodelado también el concepto de su manejo y su uso.