El supercomputador ecuatoriano se está desperdiciando

El supercomputador Quinde I llegó al Ecuador en 2016 por gestión de la empresa pública Yachay EP (ahora Siembra EP) en la gerencia de Héctor Rodríguez. Un año después se entregó a la comunidad científica, con muchas expectativas.

Jorge Martínez, entonces gerente de la empresa encargada del proyecto Ciudad del Conocimiento manifestó que el objetivo de esta inversión, que costó al país más de 6 millones de dólares, era “pasar de una economía primaria de exportación de bienes sin transformación a construir una economía del conocimiento y tecnología, como parte de una estrategia de largo plazo de construir una Ciudad del Conocimiento”.

A finales de 2019, el destino del proyecto cambió. El presidente Lenín Moreno a través del Decreto Ejecutivo Nro. 945 dio un giro de 180 grados a los objetivos primarios que comenzó con el cambio nombre que pasó de Yachay (conocimiento en Kichwa) a Siembra.

En el numeral 5 de dicho documento se dispuso: “Desarrollar un ecosistema de docencia, investigación, innovación y producción, enfocado en productos agrícolas tradicionales y no tradicionales para alcanzar el desarrollo humano sostenible en la región norte del país”; sin mencionar nada del aporte tecnológico.

Esta decisión afectó en parte la operatividad del supercomputador que se agravó con el cierre definitivo de Siembra EP (Decreto 1060) y el inicio de su liquidación. La información respecto al estado y destino de los millonarios bienes inmuebles propiedad de la empresa ha sido mínima sin un panorama cierto sobre la Ciudad del Conocimiento.

El pasado 6 de noviembre Mario Cuvero, delegado de la Secretaría de Educación Superior Ciencia y Tecnología (Senescyt), ente encargado del proceso de traspaso de bienes y la continuidad del proyecto Ciudad del Conocimiento, compareció ante la Comisión de Educación, Cultura Ciencia y Tecnología de la Asamblea Nacional, en donde se refirió al estado del supercomputador y de otros bienes de Siembra EP.

“El supercomputador por ejemplo no ha recibido el mantenimiento por parte de la empresa pública por varios años y para ponerlo operativo se necesita al menos 1 millón de dólares”. Por esta razón el delegado de Senescyt indicó que se mantienen en conversaciones con la Universidad Yachay Tech y la Universidad Técnica del Norte para ver si invierten este monto y se hacen cargo del funcionamiento de este equipo, el segundo más grande de Latinoamérica, luego de Brasil.

El plazo que tiene la Senescyt para este traspaso de bienes es de 180 días a partir del 17 de septiembre.

Diario EL NORTE se comunicó con Cuvero para conocer como marcha el proceso de traspaso de bienes, sin embargo la respuesta a través de mensaje de Whatsapp fue que una vez que concluyan estas acciones se comunicará oportunamente qué es lo que pasará con el supercomputador.