El reto de escribir… bien en este tiempo

SAN ANTONIO. Carlos Moreta considera que todo ciudadano tiene derecho a expresarse a través de la escritura

ESCRIBIR. La palabra escrita es  fuente de inspiración  sin fin, en  la cual no puede caber  la duda, el oprobio y la descalificación, sino la conciliación y el reto de lo epistémico conducido, desde donde todos tienen autonomía y voz propia sin tropiezos, donde la estética no solo es belleza, sino permanencia  e iluminados, es ley natural.

Habitante de la palabra inmanente, que desde la  cima de la empinada  sustancia de la vida, observa  e interpreta, con sus dotes de genialidad y virtud, la semiótica invisible del silencio constelado, sus enunciaciones son pletóricos coros de voces que reclaman a través de ella, su persistencia a este lado de la existencia, su permanencia y convivencia en libertad anhelada.

Palabra destellante que se escribe decodificada en la muralla del tiempo, río encendido que arrastra todo, con un halo de lucidez, imperativo y evidente.

Su yelmo la pluma y su genialidad pródiga expandida, vacía de conquista alguna;  nunca la crítica infame misión de las almas derrotadas  y enfermas, su yelmo fulgura en la palabra, estandarte de la libertad infinita que renace y florece en todas las direcciones copando la esfera con su intelecto.

Caminantes y visionarios, que conducen la filogenia antropológica en el frágil equilibrio de la abstracción de la razón y del instinto animal, esfera mental del conocimiento conjunto, al cual irremediablemente nos encontramos unidos  mientras el corazón persista en latir.

Único lugar consciente donde el eclecticismo es arma y norma, de aglutinación filosófica de la imparcialidad, donde los ideales convergen y se funden en la armonía y polifonía para seguir, lugar donde el mesianismo, la intolerancia y la diferenciación  es lastre, que no penetra el umbral de lo humano dialéctico.