El respeto a los demás

El respeto es uno de los valores más importantes que todos los niños, jóvenes y adultos debemos vivenciar en el hogar, escuela, trabajo o en la calle porque además de ser el sustento de la moral y ética, de la educación y cultura, del reconocimiento y estimación a alguien, es también la base del entendimiento entre todos los seres humanos. Obviamente, el respeto comienza en la propia persona, puesto que el saber a conciencia ¿quién y cómo soy yo? ¿Cuáles son mis debilidades y fortalezas? faculta o prohíbe el establecer principios, leyes y reglamentos de conducta para poder hablar de los demás.

Quien critica a otra persona, se burla de la apariencia, atenta contra la dignidad, minimiza la capacidad, cuestiona sin fundamento, interviene con cizaña, o actúa de mala fe, no solo demuestra su falta de educación y cultura sino también saca a relucir sus malas intenciones e intereses ocultos de hacer daño; ya que las comparaciones, rumores y chismes irrespetan y deshonran a las personas.

Tomando en cuenta que nadie es perfecto ni dueño de la verdad absoluta, el respeto es aceptar al prójimo con sus virtudes y defectos, fortalezas y debilidades, aciertos y equivocaciones. No olvidemos jamás que ningún hombre ni mujer tiene la autoridad ni la potestad para faltar al respeto a nadie por más malo que sea. Sólo Dios puede juzgar los comportamientos, la conciencia corregir los errores, y la justicia sancionar las malas acciones.