El reloj biológico

Algunas de ustedes estarán de acuerdo conmigo en que el reloj bilógico sí existe. Personalmente empezó a sonar en mí cerca de los treinta, y como fruto de esa llamada, hoy tengo a mi lado el regalo más grande de Dios y de la vida: mi hijo.

Hoy en día el ser madre es una opción de la mujer. Hay muchas mujeres que por enfermedad o accidente no pueden disfrutar de esta bendición, también existen las que usan el “no estoy preparada” para huir de responsabilidades. Hay otras que optan por ser SUPERMAMAS, o mal conocidas como “madres solteras”. 

Desde el punto de vista cultural y sociológico las opiniones sobre las madres solteras han cambiado mucho en los últimos tiempos. Ahora una mujer sola sacando adelante a su hijo provoca admiración en contraposición a la vergüenza que en otras épocas acompañaba al mismo hecho. Sin embargo, en lo relacionado a condiciones económicas y emocionales, las madres que deciden tener un hijo solas, deben afrontar más dificultades y una doble carga de responsabilidad. No podemos hacernos los ciegos, si la naturaleza exige la participación de un hombre y una mujer para engendrar un hijo, es porque éste necesita de un papá tanto como de una mamá; si la sola madre fuera suficiente, con certeza habría sido dotada de algún mecanismo de autofecundación. Ahora me pongo a pensar en esas mujeres de 50, 65, 78, 85 años SOLAS…, sin haber conocido el amor de madre y el amor que brinda un hijo,… envejeciendo y mientras eso sucede agrandando su soledad. Me pregunto ¿Es justo que una mujer por el hecho de no tener novio o marido se pierda de vivir el gozo indescriptible de ser mamá?  

 Priscilla García
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