El poder del dinero como catástrofe

Cuántos olvidados en este mundo, desbordado por el aumento de las desigualdades a pesar de la bonanza económica de algunos, en el que imperan tantos sufrimientos injustos, que nos debilitan como especie pensante. Cuántas miserias nos vertemos unos contra otros, que lo único que avivan es una escalada de tensiones francamente alarmantes, en lugar de dar un vuelco a nuestra historia de vida, y hacérnosla más llevadera y humana. Desde luego, no estamos entregando un crecimiento inclusivo y sostenible, más bien lo que ofrecemos son batallas inútiles, fomentadas por prácticas deshumanizadoras, a través de un mal uso de la riqueza, puesto que el pobre continua marginado del circuito económico; exclusión en parte propiciada por políticas que no ayudan socialmente a los más vulnerables. Quizás todos los países tengan que mancomunar esfuerzos, al menos para ahuyentar el impulso corrupto de ciertos dirigentes, la falta de oportunidades para determinados sectores de la población, o la misma tributación internacional ha de tomar otra conciencia más solidaria. Lo prioritario, a mi manera de ver, es que el ser humano en su conjunto deje de postrarse ante las finanzas, como si fuese la única razón de subsistencia, pues cada día nuestra existencia es puro mercado, ya sea a través de foros sinceramente mezquinos y engañosos, o a través de las tecnologías digitales, activando la inteligencia artificial como negocio, adoctrinando contra el sentido común de los ciudadanos y sus libertades.