El poder de la palabra

Kim ViveroDesde la antigüedad, la palabra ha sido el instrumento más idóneo para asegurar y garantizar un acuerdo entre amigos, un negocio entre empresarios, una alianza entre países, un compromiso entre trabajadores, una promesa entre esposos o un pedido entre familias; puesto que todos estos tratos eran realizados entre verdaderos caballeros y damas respetables, quienes consideraban que su palabra valía más que cualquier papel o documento escrito, firmado o sellado; pero los tiempos han cambiado y en la actualidad por satisfacer diferentes tipos de intereses personales, económicos, políticos e ideológicos, la palabra se ha vuelto efímera, insignificante y trivial, que dependiendo del fin, objetivo o propósito que la persona busque, ha sido utilizada positivamente no solo para hacer el bien, sino también negativamente para hacer el mal.

Es por ello, que la palabra hablada o escrita tiene un valor insuperable, un poder ilimitado que resiste en el tiempo y en el espacio para hacer o deshacer, unir o separar, construir o destruir, acariciar o herir, animar o deprimir, ilusionar o desilusionar, respetar o irrespetar, acortar o alargar, enamorar o desenamorar, confiar o desconfiar, aclarar u obscurecer, enaltecer o denigrar, alegrar o entristecer todos los pensamientos, sentimientos y acciones de los demás. Algunas personas de acuerdo a sus conveniencias utilizan el poder de la palabra para aseverar algo y enseguida dudar, afirmar y al instante negar, comprometerse e inmediatamente desentenderse, recordar y rápidamente olvidar. Al mismo tiempo, otras utilizan esta fuerza invencible que tiene la palabra para demostrar, evidenciar o comprobar algo sin necesidad de que haya que ver, oír, tocar, sentir u oler para creer en ella. Consecuentemente, ninguno de nosotros podríamos vivir sin algo tan innato e irremplazable como la palabra para comunicarnos. Ayudemos a recuperar, mantener y apreciar su verdadero valor para que su poder no perjudique ni cause dolor a nadie, sino más bien para que se convierta en la herramienta más eficaz para beneficiar y generar felicidad a quien la lee o escucha. ¡Cuidemos nuestra palabra!