El periodista saudita y el petróleo

¿Qué tiene que ver el asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi con el mercado petrolero global? Aparentemente nada, pero…

Como se sabe, el periodista saudita, crítico del príncipe heredero de la dinastía reinante en Arabia, ingresó al consulado de su país en Estambul el 2 de octubre pasado para realizar un trámite y nunca salió. Más bien dicho, sí salió pero después de ser asesinado y descuartizado. Se desconoce el paradero de su retaceado cuerpo.

Estados Unidos puso el grito en el cielo porque el periodista trabajaba para un importante medio estadounidense, y pidió aclaraciones. Pero ahora que el Reino árabe ha reconocido que el crimen ocurrió en su legación diplomática y ha ordenado el castigo para sus ejecutores, Trump se ha relajado y luce menos tajante con ellos. ¿Por qué?

Rusia, Arabia Saudita y Estados Unidos son los principales productores de petróleo del mundo con una oferta agregada de 29 millones de barriles diarios. Estados Unidos importa algo más de la mitad de sus requerimientos. Sus proveedores son Canadá, México, Venezuela y Arabia Saudita. Este último con el 16% de lo requerido.

Pero el Reino saudí es importante proveedor de poderosos aliados de Estados Unidos, como Japón y Corea del Sur. Por ello Trump no quiere alterar el equilibrio geopolítico resintiendo a los sauditas. Es uno de los pocos países árabes con los que tiene amistad. ¡Y cuenta con petróleo!