El momento perfecto

Es indiscutible que los años además de regalarnos la maravillosa oportunidad de vivir cada segundo para disfrutar de la vida, adquirir experiencia para transformarla en sabiduría, conocer a alguien especial para amarle incondicionalmente, estudiar noche y día para obtener un título profesional o trabajar incansablemente para hacer realidad un sueño, también se encargan de pasarnos la cuenta de los segundos olvidados, minutos desperdiciados, horas mal gastadas, días desaprovechados, y años perdidos. Los buenos o malos momentos del ayer no los podremos volver a vivir jamás por más que hagamos lo imposible por reconstruirlos con los mismos protagonistas, iguales libretos, y en idénticos escenarios; puesto que cada día de nuestra vida tiene “un amanecer y un atardecer,” “una siembra y una cosecha,” “un propósito y un resultado,” “un sueño y una realidad,” y “un inicio y un fin.” Recordemos que el tiempo es implacable, y sigue su curso sin detenerse por nada ni nadie. Aprovechemos al máximo cada segundo, minuto, y hora del día con la persona que amamos, hagamos lo que nos gusta, y disfrutemos de las cosas simples porque tal vez mañana ya sea demasiado tarde, no haya una segunda oportunidad y lo que tanto esperamos no llegue jamás. Hagamos que cada momento de nuestra vida no sólo sea feliz sino también perfecto con lo poco o mucho que tengamos porque un hoy bien vivido hace que el ayer sea un sueño de felicidad y el mañana una visión de esperanza.