El legado liberal en la educación

A propósito de que el 5 de junio se celebra 124 años de la Revolución Liberal en el Ecuador, en materia educativa es conveniente resaltar dos de sus principales propuestas transformadoras: el precepto laico de la instrucción pública y el derecho a la educación de la mujer.

En pleno apogeo de la revolución con pugna incluso entre sus propias filas, el liberalismo ilustrado y radical tuvo que lidiar fuerte para lograr que se legislara el principio de laicidad y el derecho al acceso a los beneficios de la educación con igualdad de género.

Los debates se reflejaron en los textos de: Ley de Instrucción Pública (1897), las reformas a la Ley de Instrucción Pública en 1900, la Ley Orgánica de Instrucción Pública (1906) y las reformas a la Ley Orgánica de Instrucción Pública de 1912.

Orquera (2015) sentencia: “Al ser las poblaciones rural y urbana pobre, las beneficiarias de estos esfuerzos gubernamentales, el concepto de periferia social siguió siendo pertinente, pues al igual que las mujeres, estos estaban al margen de la comunidad política”.

Abrir espacios para la formación laboral y humana, contribuir en el desarrollo cultural de la gente es institucionalizar en la gestión pública y sembrar en la sociedad el más importante legado de progreso general de la nación. Este acontecimiento histórico-político e ideológico patentizó la separación de la iglesia de la administración del Estado.