El impuesto a las fundas debe ser más riguroso

Ibarra. Las fundas plásticas son parte del día a día. Se adquieren cada vez que se hace una compra pero son muy pocas las personas que se detienen a pensar en los daños que hacen al ambiente. Es ahora, cuando en el proyecto de Ley de Crecimiento Económico se incluye gravar con USD 0,10 a las fundas de plástico, que se ha despertado la conciencia social sobre esta problemática.

Contaminación. Brenda Arias, ingeniera ambiental ibarreña, comenta que las fundas son fabricadas a partir de petróleo y gas por lo que tardan entre 100 a 400 años en deshacerse en pequeñas partículas tóxicas. “Su reciclaje no es rentable ya que cuesta 100 veces más reciclarlas que producir nuevas, además, causan la muerte de animales terrestres y acuáticos. Las tortugas o los delfines se las comen porque las confunden con medusas y calamares. Es cada vez más frecuente encontrarlas en cadáveres de animales porque provocan el bloqueo, irritación o laceración del tracto digestivo”, dice.

Excesivo consumo. Según estudios de la Agencia Ambiental de Estados Unidos, en el mundo se producen entre 500 billones y un trillón de bolsas plásticas al año, de las cuales, se reciclan “menos” del 1%. El Ministerio del Ambiente de Ecuador, dio a conocer que cada ecuatoriano consume aproximadamente 130 fundas tipo camiseta en un año, que se usan para almacenar las compras. El excesivo consumo de estos materiales y su inadecuada disposición final, traen consigo preocupantes efectos en el ambiente y ya pasan factura.

No convence. El cobro que se está planteando será para los establecimientos con más de dos sucursales y se excluirán a las fundas que se entreguen, por ejemplo, en tiendas de barrio o establecimientos pequeños. Aunque se espera ingresos por unos USD 22 millones al año, el objetivo es dar un cambio de comportamiento en la ciudadanía y responsabilidad con el medio ambiente.

Sin embargo, Arias dice que si solo se aplica para los grandes comercios, esto no tendría mucho sentido ya que en Ecuador las tiendas de barrios son las principales distribuidoras de fundas con el 48%, les siguen los mercado y ferias libres con el 30%, vendedores ambulantes, panaderías y quioscos con 14% y los supermercados con el 8%. “Debe ser más riguroso y para todos los establecimientos”, enfatiza.

Generando cambio. Algunos comercios ya se encuentran haciendo cambios con la finalidad de lograr esa conciencia ambiental. Ejemplo de esto es Carlos Mera, propietario de Provesum, quien explica que están actualmente esperando la entrega de las bolsas de tela para sus clientes. “Al año hacemos una inversión de ocho o nueve mil dólares y si bien es cierto las bolsas de tela con más costosas, al final obtendremos más ahorro si la gente también lo hace un hábito”, dijo el empresario.