El hombre que perturbó a Dios

nelson villacisEn cierta época, en cualquier lugar; hubo un hombre de apariencia muy religiosa, que un día decidió encomendar su vida a la oración, hasta que Dios lo escuche y cumpla sus solícitos. El hombre decidió rezar y desafiando el hambre, el frío y el sueño, se prometió a sí mismo que no pararía hasta cuando Dios dé respuesta a sus oraciones.  La frase que había elegido era: Dios ábreme la puerta, envíame una señal, una prueba para saber que estás conmigo.

  Luego de repetir esta oración durante tres días, el crudo invierno hizo mella en su cuerpo y temblaba de frío, cuando de repente se abrió la puerta de su morada y un hombre que era comerciante de pieles, a quien le había ido en forma muy exitosa en su comercio, vino a obsequiarle unas cuantas pieles como forma de bendecirlo. El religioso lo miró y pensó: Esto debe ser una tentación del demonio, una prueba de fuego a mi fe. Sin doblegarse ante el frío el hombre siguió rezando, más al cabo de siete días empezó a sentir hambre y de repente se abrió nuevamente la puerta y un agricultor a quien le había ido muy bien en sus cosechas llegó para obsequiarle todo tipo de frutas, verduras, granos. El religioso lo miró y nuevamente pensó en su interior: Esto debe ser un artilugio de Satanás para quebrantar mi fe. Entonces hizo caso omiso y siguió repitiendo: Dios, ábreme la puerta, envíame una señal, una prueba para saber que estás conmigo. Pasaron quince días y el hombre en medio del hambre y frío, empezó a sentir ira y decepción al sentir que nada sucedía, hasta cuando nuevamente se abrió la puerta y un gato, un perro y un ratón entraron como muy buenos amigos jugando y divirtiéndose. El religioso pensó en sus adentros: Señor, ni el bullicio de los más grandes enemigos podrá con mi fe,  luego dijo: Dios, ábreme la puerta, envíame una señal, una prueba para saber que estás conmigo. Entonces Dios por primera vez habló: Deja de perturbarme con tus oraciones. Cuando tenías frío te envíe pieles, cuando tenías hambre te di alimentos y cuando estabas con ira y decepción te mostré alegría. Qué mas prueba quieres, a cada momento te abro la puerta, pero tú estás tan enfrascado en tus oraciones que no te das cuenta. 

 

 Nelson Villacís
nelsonvillacis@hotmail.com

El hombre que
perturbó a Dios