El hombre de los carros de madera

pag-7Tarquino Vaca es un apasionado de los carros. Los que inició hace más de 20 años como una afición hoy se convirtió en un estilo de vida.

 

Es conductor profesional. Aunque al momento hizo una para en sus labores, Tarquino es un capo para los carros. Los seis modelos construidos durante su vida, así lo demuestran.

Su primer carro construido lo hizo con la finalidad de aprender para sacar la licencia, de hecho esto le permitió aprender de una mejor manera. Aunque no perfectamente como lo hace ahora, si le dio las bases para involucrarse en lo que es el automovilismo. Su último modelo es un carro semejante a un Jepp Willys, de seis puestos. “Es todo creatividad, dependiendo de lo que se busca.

Este carro tiene marchas y está diseñado para pasear a los niños”, dice mientras se roba las miradas de sus colegas de trabajo de la cooperativa Los Lagos de Otavalo. Pero sus admiradores no solo son ellos, varios transeúntes y niños hace una pare a su destino para presenciar la ‘obra de arte’.

La capacidad es para cuatro niños y en el caso de gente adulta para dos personas. características Tiene un motor de bomba de agua que funciona con gasolina, una caja de marcha que la sacó de un carro viejo que tenía, de hecho está junto con el motor le dan vida, al carro que demoró en construirse durante los últimos 15 días. “He ido construyéndolo poco a poco”, dice mientras Alberto Pérez un niño de doce año examina el carro.

“Parece que fuera de juguete es muy bonito, este es el verdadero tronco móvil”, dice el niño de 12 años quien aprovechó la oportunidad para fotografiarse con el ‘modelo’, realizado por el conductor de 60 años. Además de fabricar sus propios ‘juguetes’, estos coches lo hacen retroceder en el tiempo.

Latas de atún y leche condensada, palos de madera entre otros son algunos de los materiales que años atrás lograba utilizar para divertirse de manera sana. El secreto para conducirlos bien está en saber frenar y dirigir el coche con las manos.

Tarquino oriundo de la zona de Intag, aprendió a construir carros desde los 15 años. “Este carro tiene todo, palanca de cambios, volante y las llantas son de los reencauches que se hace a las llantas propias”, menciona. De acuerdo a las características del vehículo este puede andar hasta los 50 kilómetros por hora. Los coches de madera en Imbabura son un derroche de adrenalina, rapidez en su más pura expresión.

En el caso de Vaca es un trabajo para poner aprueba toda su creatividad en el diseño y su experiencia a la hora de manejarlo. Es como una carrera consigo mismo donde, su modelo debe estar acondicionado para desarrollar importantes velocidades en descenso.