El gobierno que merecemos

Casi como un axioma, algo evidente e incuestionable, muchos aceptan que “los pueblos tienen el gobierno que se merecen”! Admitir ese principio sin discusión significaría corresponsabilidad compartida. Porque, resulta censurable que ciudadanos y electores se mantengan al margen de cualquier decisión dejando que otros asuman esa tarea. Es cuando prevalecen intereses personales, los de grupos de poder político y económico que imponen gobiernos que supuestamente merecemos. Cuando a seis días de las elecciones seccionales los electores desconocen la hoja de vida y trayectoria cívica de los candidatos; cuando no participan activamente y aceptan sin criterio y análisis sus propuestas por más pobres, absurdas e increíbles que parezcan; si no preguntan quién o quiénes invierten en la campaña y qué o cuánto ganarán con ello; si no exigen calidad, capacidad, preparación de los equipos de gobierno; si no les importa la mediocridad; si no demandan compromiso, trabajo, entrega, honestidad, entonces los gobiernos seccionales estarán lejos de serlos gobiernos que queremos. Ibarra, Imbabura, requieren, urgentemente, una idea motivadora que aglutine fuerzas sociales, económicas y políticas. Necesitan autoridades con visión moderna del desarrollo, que resuelvan los problemas de hoy pero que piensen, sueñen en el futuro. La provincia, reclaman propuestas ambiciosas, objetivos y metas que inspiren, que comprometan a todos y marquen rutas de progreso. ¿Serán ellos el gobierno que merecemos?