¿El exilio es invisible?, o… va más allá de lo que vemos

Cuando escuchamos los testimonios de desplazados, exiliados, migrantes colombianos, obligados por las circunstancias que verdaderamente no se entienden, nos estremece los sentidos y el corazón.

Son historias reveladoras que dejan de ser invisibles y se convierten en un grito que traspasa fronteras.

No importa si es Juan, Diana, Santiago o Pedro, tampoco interesan mucho los años de sus historias contadas, pero sí los traumáticos momentos de inseguridad y violencia que trastocó sus vidas.

Lo importante es que el exilio obligado ya no es invisible, es una realidad presente que exige voluntad política de los estados y gobiernos para detenerlo y permitir que la paz, seguridad y respeto a los derechos humanos se vuelvan vigentes.

Ayer en Ibarra se efectuó el Encuentro por la Verdad: Reconocimiento del exilio en las fronteras con Colombia. La organización estuvo a cargo de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición. El evento que estuvo dirigido por los comisionados Carlos Beristain y Leyner Palacios se inició entonando los himnos nacionales de Colombia y Ecuador.

Hubo el ritual de armonización de la agrupación Siona Espíritu y a reglón seguido hubo la intervención musical por parte del rapero Javier Rendón y entrega del graffiti por parte de los niños colombianos: Josimar Granja, Alfredo Hinostroza y Saravy Rendón.

Luego se escuchó la intervención virtual de Francisco de Roux. Él es un sacerdote jesuita, economista, filósofo y gestor de paz. Tiene un reconocimiento internacional por ser el presidente de la Comisión de la Verdad marco del conflicto armado colombiano.

De Roux siempre ha sostenido y lo volvió a ratificar que “es necesario que la sociedad colombiana se despoje de prejuicios ante la verdad de lo ocurrido en el conflicto armado”.

Durante el evento especial efectuado ayer, se expusieron varios testimonios de personas que sufrieron en carne propia, junto a sus familias, amenazas, violencia, exigencia de pago de ‘vacunas’ (dinero) por parte de la guerrilla y su obligado abandono de las pertenencias y, principalmente de su país al que esperan volver muy pronto cuando las cosas mejoren y se respete el estado de derecho.

Escuchar lo que contaron es motivo de reflexión y claro, mentalmente nos trasladamos en tiempo y espacio para ponernos en sus zapatos y comprender esos momentos de gran tristeza, sufrimiento, lágrimas y en muchos casos el soportar el dolor y la muerte de sus seres queridos a quienes nunca olvidarán.

“El conflicto armado persiste y obliga a las familias colombianas a desplazarse para salvar sus vidas. Esta casa de acogida de la Misión Scalabriniana, (donde se hizo el evento), es un espacio en donde las familias encuentran un techo para dormir y una comida caliente”, dijo el comisionado Carlos Beristain.