El don de la vocación presbiterial

La Iglesia Católica con una preocupación permanente viene estudiando en el documento la Ratio Fundamentalis – la formación permanente del sacerdote como ministro de Cristo en la Iglesia Católica. El clero de Ibarra ha participado recientemente en el curso de Actualización Teológica del 28 al 31 de enero, con temas para fortalecer la identidad sacerdotal, la misión y profundizando el don de la vocación al presbiterado, sembrado por Dios en el corazón de algunos hombres, exige a la Iglesia proponer un serio camino de formación, como ha recordado el Papa Francisco: «Se trata de custodiar y cultivar las vocaciones, para que den frutos maduros. Ellas son un “diamante en bruto”, que hay que trabajar con cuidado, paciencia y respeto a la conciencia de las personas, para que brillen en medio del pueblo de Dios». El obispo diocesano ayudado por un equipo de formadores del Seminario, tiene el deber de elaborar un proyecto de formación integral, llamado también itinerario formativo, y de promover su aplicación practica, respetando las diversas etapas, edades y el proceso pedagógico correspondientes que le inspira, de acuerdo con la realidad pastoral y las exigencias de la Iglesia particular. Las vocaciones eclesiales son una manifestación de la inconmesurable riqueza de Cristo, y por tanto, deben ser valoradas y cultivadas para que puedan florecer y madurar. Entre las diversas vocaciones, la llamada al sacerdocio ministerial convoca << a participar en el sacerdocio jerárquico de Cristo>>.