El dolor ha invadido a la familia Cajigas por 5 años

Cinco años de dudas, desesperanza, llanto y desolación, se cumplen para la familia Cajigas Botina, luego de que Francisco, falleciera a miles de kilómetros de su natal Pasto, en extrañas circunstancias.

El hombre de 33 años dejó dos hijos pequeños en la orfandad, luego de que varios miembros policiales le aprehendieran por, supuestamente, haber roto un retrovisor, sin embargo la fiscal de turno el 17 de noviembre de 2015, ordenó que sea liberado de inmediato.

Desde ese momento nadie exactamente sabe qué sucedió, más que los cinco uniformados que están siendo investigados por desaparición forzosa.

Francisco vivía junto a su pareja e hija en el centro de Ibarra, a pocos metros de donde fue interceptado por los uniformados. Su conviviente, al no saber nada de él luego de que ella regresó de una fiesta, donde él se quedó, decidió poner la denuncia por su desaparición.

Siete días de intensa búsqueda se vivió en todos los rincones del cantón, para que el cuerpo del hombre sea encontrado en la pista Las Garzas, en la laguna de Yahuarcocha.
El hombre fue hallado en estado enfisematosa de putrefacción, es decir, que había pasado de tres a cinco días desde su muerte.

El 12 de diciembre de 2015, el cuerpo de Francisco fue entregado a sus familiares embalado completamente. Cuando la familia quiso verlo, el médico legista encargado Ángel N. y el disector Leónidas F. se negaron rotundamente.

El argumento fue que estaba empacado de tal manera que no lo podrían abrir, al ser un riesgo psicológico y biológico. La familia no abrió el empaque y enterró a su ser querido en el cementerio Jardines de Cristo Rey, en la ciudad de Pasto; aunque las condiciones de su muerte les generaba dudas.

Cinco meses después, el fiscal Jefferson Ibarra, por pedido de la familia y con asistencia internacional de Colombia, realizó la exhumación del cadáver para determinar o ratificar las causas de muerte de Francisco, pero tanto las autoridades ecuatorianas como colombianas se llevaron una sorpresa, el cuerpo del joven estaba sin cabeza.

Fiscalía comenzó la búsqueda del cráneo y la localizó junto a la clavícula de Francisco, en una gaveta del Centro de Investigaciones Forense de Esmeraldas. El cráneo fue desprendido del cuerpo y sometido a un lavado químico, hecho por el que existe un proceso judicial por el delito de alteración de evidencia contra los funcionarios Ángel N. y Leónidas F.

Además existe la investigación por el delito de desaparición forzada contra los miembros policiales: José S., Miguel E., Edwin P., Jaime A. y Juan Carlos T., quienes serían los que se llevaron a Francisco, en vez de liberarlo, como ordenó la fiscal. Esta lucha se ha vuelto agotadora para la familia de Francisco que no han descansado ni un día, a pesar de que luego de 60 meses, no han conseguido justicia.