El diálogo como cortina de humo

El diálogo en sí no es negativo, pero cuando es tramposo se vuelve “diálogo de sordos” y es pérdida de tiempo. Por segunda vez, el gobierno (en uno de los siete temas) pretende utilizarlo para legitimar una agenda económica acordada con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y con las élites de los sectores productivos. Según diario El Comercio (25/ abril/2019) Ecuador firmó en marzo pasado una Carta de Intención con el FMI, para recibir un crédito por USD 4 200 millones que “establece que el país realice cambios en materia laboral en tres ejes”. Primero, generar nuevos tipos de contratos en el mercado laboral. Segundo, incremento del período de prueba, que actualmente es de tres meses.

Tercero, reducción de los costos de contratación y despido que “implicaría eliminar las indemnizaciones cuando los trabajadores renuncien voluntariamente”. Al respecto el Comité Empresarial Ecuatoriano impulsa cambios en horarios de la jornada laboral y en tipos de contratación. El primero es para que “la jornada laboral de 40 horas no sea repartida en cinco días, sino en 3 días y medio”; significa una jornada laboral diaria de 11.4 horas. El otro, es para que “en la jornada de 40 horas a la semana se pueda incluir al sábado sin necesidad de pagar esas horas como complementarias”.

La regresión de derechos laborales nunca impulsará los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas (ONU).