El desencanto (II)

myriam valdivieso(Continuación…) El gobierno levantó un altar mayor equivocado para rendir culto a su santa palabra, luego no escuchó y al no escuchar se encegueció, se entonteció con su propia sapiencia al descalificar la sabiduría de los demás, no dio lugar a una pausa  para repensar su actitud y continuó con el embate,  destruyendo verbalmente a todos quienes piensan diferente, sin reparar en que durante todo este proceso estaba siendo atentamente escuchado; hasta cuando llegó a su punto de quiebre mayor que fue el mentir frente al mayor deseo  de una juventud carente pero mimetizada con un entorno que siente alterado y vulnerable, el de la naturaleza.

Jamás pensó por su prepotente convencimiento que la ruptura y el inicio del desencanto estaría tan cerca,  en la proximidad de un bosque, en el silencio de un río, en la armonía de un entorno patrimonial  que vive más allá de su encantamiento, que habita en cuerpo y alma  en la biodiversidad del  Yasuní.

Si tenía todo a sus pies: dinero,  propaganda, silencio, inmovilización social, eso era  suficiente para reírse del mundo porque creía que su poder de encantamiento era  total;  pero no fue así, no es así, la sociedad logró sacar el vaho del cristal para ver de cuerpo entero a un gobierno contradictorio, que quiere poner al Ecuador como factoría del sistema, sosteniendo la mentira de la tecnologización,  porque  no es nada fácil pasar de un modelo histórico  agrario a convertirse en un país productor de tecnología.
El desencanto despertó a millones de espectadores que  vieron caer su último acto de magia, generando indignación nacional al pretender silenciarlos  con una negativa a consulta popular y al ratificar que seguimos en lo mismo, en el viejo país dependiente del petróleo y endeudado por mantener ficciones consumistas. ¡Viva la Patria!

 

Myriam Valdivieso Cox
mival63@yahoo.com