El desempleo se siente en las calles de Otavalo

Otavalo. Cada lunes como es de costumbre, un grupo de jóvenes y adultos llenan las veredas ubicadas en la calle Quito y 31 de Octubre, donde anteriormente funcionaba una radio de la localidad.

Aquí esperan por horas que alguien se acerque para contratarlos como empleadas domésticas o costureras.

Una de las particularidades entre la mayoría es que no les gusta hablar con la prensa, tenían vergüenza o simplemente nos les agrada.

Este sector del cantón es conocido por eso. Durante la mañana llegan los contratistas en sus carros o caminando.

Lo curioso es que no solo están personas mayores sino adolescentes que solo han podido estudiar en la escuela.

Algunas mujeres manifestaron que están dispuestas a trabajar en lo que pudieran, por ejemplo, una de ellas dijo que era su primer día aquí y que quería que la contraten para irse fuera del país.

Expresiones. La falta de empleo es evidente no solo aquí sino a nivel nacional. Damaris Santellán tiene 21 años y un hijo. Logró estudiar hasta primero de bachillerato y ayer permanecía en la vereda a la espera de un empleo.

Anteriormente la espera aquí sí valía la pena, pero comentaron que por la llegada de personas extranjeras el trabajo de ellos se vio afectado, ya que los migrantes cobran poco y para los ecuatorianos no les alcanza.

“Los extranjeros cobran cinco o tres dólares y por esa razón nosotras como personas indígenas no tenemos trabajo y estamos aquí buscando por más de una hora”, dijo Damaris.

Ayer mientras María Luisa Bonilla compartía su historia con nosotros, un carro grande de color negro se estacionó y las demás personas se acercaron, según sus comentarios buscaron una persona para que trabaje de 06:00 a 18:00 como empleada doméstica y la mensualidad era de 250 dólares, para estas mujeres es muy poco, lo mínimo que ellas cobran son 350 dólares cada mes.

María Luisa tiene 40 años y llegó de una comunidad de Cotacachi. Ella sí tiene un trabajo de costurera, pero aprovecha el mes que tiene libre para buscar otra oportunidad. “Mis hijos estudian y necesitamos plata”, mencionó.

Asimismo indicó que antes tenían trabajo, pero la llegada de las personas migrantes les ha afectado en los últimos años. “Ellos trabajan muy barato, pero a nosotros lo ecuatorianos nos dejan a un lado”, agregó María Luisa. La llegada a este lugar es desde las 08:00 y algunos permanecen hasta las 10:00.