El deporte es ejemplo para los hijos de Chalcualán

Ibarra. Después de su familia, sin duda, el fútbol es el otro amor de Diego Chalcualán. Además de los valores y la educación, él también inculca a sus hijos la pasión por el deporte, en especial del balompié. Él es entrenador, docente y deportista.

“El fútbol es algo maravilloso que no se puede describir con palabras. En lo personal, cuando estoy en la cancha lo que hago sacar el estrés de toda la semana y, claro, también divertirme y recrearme”, dijo Diego, quien también es un formador de talentos, ya que pertenece al cuerpo técnico de la Escuela de Fútbol Santa Fe Ibarra.

Parte de su vida. Por cosas de la vida y el destino, Diego no pudo consolidarse en el fútbol a nivel profesional. Sin embargo, volvió a las canchas donde inició, las del deporte barrial.

El deportista local ha jugado en varias ligas del cantón, entre ellas Jesús del Gran Poder, San Miguel de Ibarra y Las Palmas. En esta última ha logrado levantar tres títulos y este año, defendiendo los colores del Frigo Fama, buscará una cuarta estrella. Él se despeña en el mediocampo y puede actuar como volante de corte o creación.

También ha tenido la oportunidad de disputar más de una decena de Interligas a nivel provincial y representar a la provincia a nivel nacional en torneos de fútbol sala y fútbol 11.

Sus niños siguen sus pasos. Pero lo que más le llena de satisfacción es que dos de sus cuatro hijos, Mathias y María Paula Chalcualán ya siguen sus pasos.

Por ejemplo, María Paula, defendiendo los colores de la Unidad Educativa Nuestra Señora de Fátima, es una de las promesas de los torneos a nivel estudiantil. Y lo mejor para Diego es que puede dirigir a su pequeña desde la zona técnica, ya que es uno de los docentes de Cultura Física de la institución católica.